Reconoció la autodeterminación de los los «malvinenses», que son ingleses. Dijo que antes de reclamar por soberanía, Argentina debía ser un país próspero. El discurso leído duró poco menos de 6 minutos.
En un acto pobre y triste realizado en la plaza Plaza San Martín de CABA, no homenajeó a los veteranos y caídos en la guerra de Malvinas, sino que proclamó la entrega del reclamo histórico de la Argentina.
«Y si de soberanía sobre las Malvinas se trata, nosotros siempre dejamos claro que el voto más importante de todos es el que se hace con los pies, y anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos por los pies a nosotros», dijo en el punto más delicado de su discurso, que avala el principio de autodeterminación de los isleños, el argumento que sostiene el Reino Unido para justificar su ocupación ilegal de las islas.
