En medio del discurso de ajuste y recorte del gasto público que impulsa el presidente Javier Milei, el Banco de la Nación Argentina muestra una dinámica muy distinta en uno de los rubros más sensibles: la publicidad.
Lejos de reducirse, la pauta en medios del banco estatal creció con fuerza. En 2025, la entidad destinó $30.411 millones a publicidad, muy por encima de los $16.358 millones de 2024 y de los apenas $3.590 millones de 2023. En términos reales, esto implica un aumento del 86,6% respecto del último año del Frente de Todos, y del 31% interanual en plena gestión libertaria.

El contraste es evidente: mientras la Casa Rosada sostiene que se redujo al mínimo la publicidad oficial, las empresas públicas —que también manejan fondos del Estado— incrementan sus desembolsos en comunicación.
Festivales, shows y marketing político
El crecimiento no se limita a los medios. El banco también multiplicó su presencia en eventos y espectáculos. En 2025, destinó $2.703 millones a sponsoreo de festivales, un salto del 195% real respecto de 2024.
Entre los casos más visibles aparece el Festival de Jesús María, donde el propio Milei participó cantando junto a Chaqueño Palavecino. También se destacaron eventos del “BNA Fest” en ciudades turísticas como Mar del Plata, con figuras mediáticas como Wanda Nara.
En paralelo, el gasto en sponsoreo deportivo cayó fuertemente, lo que sugiere un cambio en la estrategia: menos deporte, más entretenimiento masivo y presencia política indirecta.
El punto más polémico: la falta de transparencia
El dato más controvertido no es solo cuánto se gasta, sino cómo se reparte. El Banco Nación se negó a informar qué medios, periodistas o plataformas reciben ese dinero.
Ante el pedido de la organización Chequeado, la entidad argumentó que revelar esa información afectaría su “estrategia comercial” y su competitividad en el mercado.
La postura abre un interrogante central: ¿puede una empresa pública —financiada en última instancia por los contribuyentes— manejar recursos publicitarios sin detallar su destino?
Un patrón que se repite en el Estado
El Banco Nación no es un caso aislado. La petrolera YPF también se negó inicialmente a brindar información sobre su pauta, pese a tener mayoría estatal. Lo mismo ocurrió con Aerolíneas Argentinas, que solo transparentó datos tras un fallo judicial.
Incluso Radio y Televisión Argentina evitó divulgar detalles sobre contratos vinculados al Mundial 2026, apelando al mismo argumento de “estrategia comercial”.
La contradicción política
El crecimiento de la pauta y la opacidad en su distribución chocan con el discurso oficial. Milei ha sido uno de los principales críticos del financiamiento de medios y periodistas, denunciando históricamente la pauta como herramienta de presión política.
Sin embargo, los números muestran que, al menos en las empresas públicas, el flujo de dinero no solo continúa, sino que se expande.
La discusión de fondo queda planteada: si el Estado reduce la publicidad directa pero la canaliza a través de sus empresas, ¿cambia realmente el sistema o solo su forma?