El dato es de una relevancia clave para toda la economía cordobesa. Tan relevante como el cinismo y la desvergüenza del estacionero y delegado de Karina Milei en Córdoba, Gabriel Bornoroni: el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) subió desde diciembre 2023 a julio 2026 un 1265 por ciento. Contra una inflación acumulada en el mismo período de 320 por ciento.
Los grandes medios de la «la estafa Argentina», como los llama el propio presidente Javier Milei, ocultan el dato convenientemente. Claro, el prinicipal anunciante de todos esos medios es YPF.
Pero que lo oculten no quiere decir que no exista. En diciembre de 2023 el ICL representaba el 8,9%* del precio de la nafta súper. Eran $116 por litro. En Julio 2026 representó el 19,25%* del precio. 400 pesos por litro. Es decir 1.265 por ciento.
Pero hay algo más grave todavía. El ICL es coparticipable pero la Nación se queda con el grueso y es plata que sale de cada litro de combustible que se paga en Córdoba y que no vuelve.
Bornoroni, un estacionero beneficiado con todo esto celebra en tono infantil y bailando con la consteladora Laura Soldano que bajaron el impuesto a los autos de lujo. Pero los de la Fiorino, el Gol o el Cronos pagan en sus estaciones de servicios más de mil por ciento más caro el impuesto a las naftas. Esto es un abuso. La cara dura de Bornoroni también.
