La Cámara de Diputados debatió la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei y el posicionamiento de los legisladores cordobeses dejó un mapa político con apoyos mayoritarios, pero también con divisiones internas que no pasaron desapercibidas.

La mayoría de los representantes de Córdoba acompañó el proyecto. El bloque de La Libertad Avanza votó en pleno a favor: Gabriel Bornoroni, Gonzalo Roca, María Celeste Ponce, María Cecilia Ibáñez, Enrique Luch, Marcos Patiño Brizuela, Belén Avico, Luis Picat, Laura Rodríguez Machado y Laura Soldano respaldaron la iniciativa oficialista, alineándose con la Casa Rosada en una de las leyes centrales del paquete económico. A ellos se sumaron Carolina Basualdo y Carlos Gutiérrez, de Provincias Unidas, consolidando una mayoría cordobesa favorable a la reforma.
Sin embargo, no hubo unanimidad. Juan Brügge, también integrante de Provincias Unidas, votó en contra y marcó una diferencia dentro de ese espacio. A su postura se agregaron Natalia de la Sota, de Defendamos Córdoba, y Gabriela Estévez, de Unión por la Patria, quienes rechazaron el proyecto al considerar que implica un retroceso en derechos laborales, especialmente en aspectos vinculados a licencias por enfermedad y al nuevo esquema indemnizatorio.
El dato político se completó con las ausencias de Ignacio García Aresca, Juan Schiaretti y Alejandra Torres, todos de Provincias Unidas, lo que volvió a poner en evidencia tensiones internas en el armado cordobés frente a una votación de alto impacto.
En números, Córdoba aportó más votos afirmativos que negativos a la reforma laboral, pero la fotografía final dejó expuesta una provincia atravesada por matices y disputas internas en torno a una discusión que redefine el marco de las relaciones laborales en el país.