Más de 82.000 ampollas de fentanilo adulterado fueron recuperadas en una serie de operativos simultáneos realizados en las provincias de Buenos Aires, Formosa, Córdoba y Santa Fe, en el marco de una investigación federal que encendió alarmas en el sistema sanitario y en los organismos de control de sustancias sensibles.
La operación, coordinada entre el Ministerio Público Fiscal y fuerzas federales, apuntó a depósitos, distribuidoras y centros de almacenamiento vinculados a una red que operaba por fuera de los protocolos de trazabilidad obligatorios. Según fuentes de la investigación, el lote contaminado circulaba desde hacía meses y presentaba riesgos graves para pacientes, principalmente en contextos hospitalarios y de emergencias.

Los allanamientos permitieron detectar ampollas con alteraciones en su composición original, así como fallas en los mecanismos de conservación y manipulación. Los investigadores sospechan de una combinación de negligencia, desvío de medicamentos y posible adulteración intencional para su reventa en mercados ilegales.
El caso derivó en la detención de varios responsables operativos y administrativos de las empresas involucradas, además de la clausura preventiva de establecimientos donde se hallaron irregularidades. Las autoridades sanitarias también activaron un protocolo de alerta a hospitales y clínicas para identificar posibles usos previos del lote contaminado.
La Justicia ahora busca reconstruir el recorrido de las ampollas desde su salida de laboratorio hasta los puntos donde fueron incautadas, y determinar si se trató de una maniobra aislada o de un circuito sistemático de desvío de opioides de uso médico.
El Ministerio de Salud, por su parte, adelantó que reforzará los controles de trazabilidad y que impulsará sanciones administrativas y penales contra los responsables de permitir que un volumen tan significativo de fentanilo adulterado circulara por el país sin supervisión adecuada.