La Cámara Alta debatirá el proyecto de «modernización laboral» en una jornada que se anticipa maratónica. El oficialismo acelera las negociaciones contrarreloj con gobernadores y bloques aliados para blindar el quórum y asegurar los votos en particular.
Por Redacción Política
El Senado de la Nación oficializó la convocatoria: el próximo miércoles 11 de febrero será el «Día D» para el proyecto de modernización laboral impulsado por el Poder Ejecutivo. La decisión de fijar fecha pone en marcha una cuenta regresiva de alta tensión política, mientras el Gobierno intensifica las conversaciones para evitar sorpresas en el recinto.
La iniciativa, considerada una de las piedras angulares de la gestión para mejorar la competitividad económica —un reclamo sostenido por sectores industriales como el automotriz, que acaba de reportar una caída en su producción—, llega al recinto tras un intenso debate en comisiones.

El «poroteo» de votos
Si bien el oficialismo confía en tener el número para la aprobación en general, la lupa está puesta en la votación en particular (artículo por artículo). Desde la Casa Rosada se mantienen líneas abiertas con los mandatarios provinciales, buscando que su influencia sobre los senadores garantice el apoyo a los puntos más ríspidos de la ley, como la modificación de las indemnizaciones y la extensión de los períodos de prueba.
«No hay margen para errores, la sesión está confirmada y los consensos están, pero hay que asegurarlos hasta el momento de levantar la mano», deslizaron fuentes parlamentarias cercanas al oficialismo.
Un escenario dividido
La oposición más dura ya anticipó su rechazo, argumentando que la normativa vulnera derechos adquiridos de los trabajadores. Por su parte, los bloques dialoguistas se muestran dispuestos a acompañar, aunque condicionan su apoyo a ciertas modificaciones «finas» en la reglamentación del fondo de cese laboral.
El tratamiento del proyecto se da en un contexto social sensible y bajo la atenta mirada de los sindicatos, que han mantenido reuniones de urgencia en las últimas horas para definir su postura frente a la inminente sesión.
El miércoles 11 no será un día más en el Congreso: se define una herramienta que el Gobierno considera vital para destrabar la creación de empleo registrado en 2026.