El dato de inflación del 2,5% en noviembre fue más alta que el último noviembre de Cristina Fernández como presidenta. En aquel momento los medios de comunicación encabezados por el grupo Clarín se escandalizaba por los datos. La «actriz» que ficcionaba ese interés era la entonces doputada Patricia Bulrrich, junto Federico Sturzenegger y Santiago Kodadloff.
Cristina Fernández retomó viejas comparaciones con su último gobierno y cuestionó la efectividad del programa económico de Javier Milei, al señalar que el dato inflacionario se logró “después del ajuste más grande del que se tenga memoria” sobre salarios, jubilaciones, provincias y obra pública, con “consumo en caída libre” y cierre de fábricas. También recordó que durante su gestión “se pagó al FMI”, se financiaron planes sociales y se invirtió en ciencia y tecnología.

La exmandataria apuntó además contra lo que llamó la “doble vara” del oficialismo. Comparó el 2,5% de inflación de Milei con el índice de noviembre de 2015 —el famoso “IPC Congreso”— que opositores reproducían entonces para cuestionar a su gobierno. “La inflación que ellos decían que había… era más baja que la de Milei”, ironizó.
La respuesta no tardó en llegar. Desde su cuenta personal, Patricia Bullrich lanzó un mensaje directo y sin matices: “Señora presidiaria, tenga la decencia de no opinar de economía”. La ministra resaltó que en diciembre de 2023, cuando Milei asumió, “la inflación mensual fue de 25%”, equivalente —afirmó— “a todo 2025”. Y atribuyó ese número al “esquema empobrecedor” del gobierno saliente: precios congelados, múltiples tipos de cambio, faltantes y distorsiones en toda la economía.
Bullrich sostuvo que en dos años la administración Milei “ordenó la economía” y “recuperó libertades” tras “el desastre” heredado. Y cerró con un tono abiertamente provocador: “Lo que leo no son críticas, presiento un poquito de miedo frente al rumbo correcto que estamos tomando. Aproveche el tiempo que tiene para estudiar un poco más. Tal vez el Presidente pueda recomendarle uno o dos libros de economía”.

El choque entre ambas dirigentes reflota tensiones que atraviesan el clima político desde el inicio de la gestión libertaria: por un lado, un oficialismo que exhibe la baja de la inflación como emblema de su programa; por el otro, una oposición que cuestiona el costo social del ajuste y el impacto de la recesión. El intercambio, lejos de moderarse, promete escalar en el marco de un año político que ya empieza a encender motores.