La decisión del Gobierno nacional de avanzar con el cierre de los históricos complejos hoteleros de la Unidad Turística de Embalse encendió la alarma entre trabajadores, comerciantes y vecinos de la localidad del valle de Calamuchita. La medida implica la pérdida de numerosas fuentes laborales y pone en riesgo una actividad económica que durante décadas fue uno de los motores de la región.
Los hoteles de Embalse, construidos durante la década de 1940, forman parte de uno de los complejos turísticos sociales más emblemáticos del país. Miles de familias argentinas pudieron vacacionar allí a través de programas de turismo accesible, convirtiendo al predio en un símbolo del derecho al descanso y las vacaciones para los sectores populares.
Sin embargo, el cierre de las instalaciones y la desvinculación de trabajadores generan un fuerte impacto social. Empleados de distintas áreas denunciaron que la medida los deja sin sustento económico y cuestionaron la falta de alternativas para garantizar la continuidad laboral. Muchos de ellos cuentan con años de antigüedad y desempeñaban tareas vinculadas al mantenimiento, gastronomía, hotelería y servicios generales.
La preocupación también alcanza a comerciantes y prestadores turísticos de Embalse, quienes advierten que la reducción de actividad en el complejo tendrá consecuencias directas sobre la economía local. Durante las temporadas turísticas, los hoteles movilizaban una importante demanda de bienes y servicios, beneficiando a numerosos emprendimientos de la zona.
Desde distintos sectores políticos, sindicales y sociales surgieron críticas a la decisión del Gobierno nacional. Consideran que el cierre representa el abandono de una política histórica de turismo social y reclaman que se garantice la preservación de los puestos de trabajo y del patrimonio público.
Mientras los trabajadores buscan respuestas y alternativas para evitar los despidos, la incertidumbre crece en Embalse. La comunidad teme que el cierre de los hoteles no solo signifique la pérdida de empleos, sino también el fin de una parte importante de la identidad histórica y turística de la ciudad.