Cuando Javier Milei abrió el período de sesiones 2025 del Conngreso Nacional, Soledad Carrizo, ex diputada nacional UCR y ex intendenta de Quilino (donde junto a su familia fueron actores claves de una estafa millonaria a la cooperativa de servicios públicos) lo críticó duramente: «Las promesas mesiánicas no son el camino», escribió en sus redes sociales sobre el Presidente cuando finalizó su discurso. También apuntó: «No tuvo eufemismos en promover la intervención en el Poder Judicial. Redujo la obra pública en un mero negociado cuando sabemos que es un motor de la economía real».
Sin embargo, siguiendo el ejemplo de sus líderes Luis Juez y Patricia Bulrrich (entre otros muchos), desde hace varios meses Carrizo juró fe, lealtad y felpudismo arrastrado a La Libertad Avanza.
Por supuesto pidió, y le dieron, un cargo en el Estado libertariano. «Yo aporto mi experiencia a un Gobierno que está cambiando al país», repite a los suyos Carrizo, mientras cobra el sueldo sin trabajar en un inexistente Instituto Nacional de cooperativas. Un oxímoron de Milei.
Y como necesita hacer confesión de fe de los conversos llegó a límites violentos y neofascistas, publicando en sus redes (las mismas que usaba para ponerle límites a Milei) una foto de dirigentes justicialistas caracterizados como cucarachas. Tiempos de corrupción conversa en Argentinas.
Carrizo fue como luis Juez neo kirchnerista en tiempos que Néstor Kirchner pagaba la deuda al FMI. El viento y la plata los amontona.
