dólar y clima...

TAMAR: El nuevo juguete de Caputo para seguir endeudando a los argentinos

Por Romualdo de la Hoya

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a salir al mercado en busca de financiamiento y anunció una nueva licitación de deuda para el 26 de noviembre, en la que presentará un instrumento completamente nuevo: la Letra TAMAR. El Gobierno la promociona como una innovación financiera, pero en la práctica confirma otra cosa: Caputo sigue dependiendo del endeudamiento permanente para sostener la caja, sin un plan económico claro que ordene expectativas o marque un rumbo sostenible.

La TAMAR estará atada a la tasa de los plazos fijos mayoristas, un mecanismo que intenta seducir a los bancos y fondos comunes de inversión ofreciéndoles un rendimiento vinculado a la dinámica diaria del sistema financiero. El problema no está en la creatividad técnica del instrumento, sino en la lógica que lo impulsa: ante la falta de un programa macroeconómico consistente, Caputo solo encuentra oxígeno estirando vencimientos y agregando letras a un calendario que ya luce saturado.

La licitación incluirá, además, una batería de títulos en pesos y dólares, en otra señal de que el Tesoro necesita todo tipo de financiamiento para llegar a fin de mes. Lejos de ordenar la economía o consolidar una estrategia fiscal duradera, el ministro insiste en una práctica que ya lo caracterizó en gestiones anteriores: tomar deuda para tapar agujeros inmediatos, sin ofrecer una hoja de ruta que explique cómo se estabilizará el país.

Mientras el Gobierno intenta presentar la TAMAR como una novedad virtuosa, el mercado la interpreta como lo que es: otro parche para seguir captando pesos a tasas cada vez más sensibles y atadas a condiciones volátiles. No hay metas fiscales creíbles, no hay un ancla monetaria sólida y tampoco aparece un programa económico integral que marque cómo se va a crecer, estabilizar precios o recomponer la actividad.

Caputo apuesta a que la colocación tenga buena recepción, pero incluso si eso ocurre, será una señal engañosa. El apetito por instrumentos cortos y indexados refleja más temor que confianza, más búsqueda de cobertura que adhesión a un modelo. Sin un rumbo macro, cada licitación se vuelve una pulseada con el tiempo, y cada letra nueva —incluida la flamante TAMAR— es otro recordatorio de que el Gobierno sigue improvisando mientras multiplica la deuda en moneda local.

El debut del instrumento dirá si el mercado acompaña o si empieza a mostrar señales de agotamiento. Lo que está claro es que Caputo, fiel a su estilo, vuelve a recurrir a la herramienta que mejor conoce: tomar deuda. La incógnita es cuánto más se puede estirar la cuerda sin un plan detrás.

Streaming

Miércoles 19 hs.

Canal C

Jueves 23 hs.

Auspiciantes