Los gobernadores que integran el espacio Provincias Unidas mantuvieron este lunes una reunión virtual de urgencia para advertirle a la Casa Rosada que no acompañarán el Presupuesto si el Gobierno insiste en excluirlos de las negociaciones en el Congreso. El mensaje fue directo: sin diálogo ni garantías sobre los recursos, no habrá votos.

La reacción se produjo luego de que trascendiera que, impulsado por el armado legislativo de los Menem, el presidente Javier Milei cerró acuerdos selectivos con un grupo de gobernadores peronistas dialoguistas. En la primera quincena de diciembre la Nación giró 20 mil millones de pesos a Tucumán, 6 mil millones a Salta, 10.500 millones a Catamarca y 12 mil millones a Misiones, distritos gobernados por Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz, Raúl Jalil y Hugo Passalacqua, respectivamente.

Además de los envíos de fondos, esos mandatarios obtuvieron lugares clave en la comisión de Presupuesto, el ámbito donde se discute la llamada “Ley de Leyes” y, en los hechos, se define el reparto de recursos entre las provincias. En Provincias Unidas advirtieron rápidamente que esa dinámica los dejaba en clara desventaja: no recibieron Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y tampoco se les concedieron los cuatro lugares que reclamaban en la comisión.

Frente a ese escenario, este lunes se reunieron por Zoom el jujeño Carlos Sadir, el cordobés Martín Llaryora, el santafesino Maximiliano Pullaro, el chubutense Ignacio “Nacho” Torres y el correntino Juan Pablo Valdés. El diagnóstico fue compartido y el tono, de advertencia.

“No hay instancias de negociación ni de diálogo con el Gobierno. Sabemos de la importancia que tiene el Presupuesto tanto para la Nación como para las provincias, pero desconocemos la letra chica y vamos a defender los recursos y los intereses de nuestras provincias”, coincidieron los gobernadores, según fuentes al tanto del encuentro.

La conclusión fue contundente: “En este contexto, es muy difícil acompañar el Presupuesto”. Sin el respaldo de Provincias Unidas, el oficialismo podría igualmente conseguir dictamen en comisión, pero el escenario se vuelve mucho más incierto a la hora de aprobar la ley en el recinto, especialmente si empiezan a resquebrajarse los acuerdos con los bloques aliados.

El episodio vuelve a dejar expuesta una estrategia oficial basada en acuerdos selectivos y reparto discrecional, que tensiona la relación con un grupo clave de gobernadores y complica el camino legislativo de una ley central para el Gobierno.

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