El escándalo por la presunta estafa con la criptomoneda Libra sumó un nuevo capítulo y elevó la tensión entre el Gobierno y los medios. Según reconstrucciones periodísticas, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, habría impulsado fuertes presiones para frenar la cobertura del caso, luego de que comenzaran a circular audios y documentos que comprometen a figuras cercanas al oficialismo.
El martes por la tarde empezó a replicarse entre periodistas y directivos de medios un mensaje contundente: “El que tenga Libra en pantalla pasa a las filas del enemigo definitivamente”. La advertencia, que habría sido transmitida a través de allegados a la funcionaria, encendió alarmas en redacciones y empresas periodísticas, en un contexto ya marcado por la sensibilidad en torno a la pauta oficial.
La reacción de Karina Milei se habría acelerado tras la difusión de audios atribuidos al trader Mauricioo Novelli, en los que habla sin reservas sobre supuestos pagos mensuales a los hermanos Milei, describe los planes detrás de la operatoria con Libra y menciona la organización de un “Tech Forum”. En esas grabaciones también aparecen referencias a gastos personales de alto nivel, como la compra de un BMW y un Rolex, lo que amplificó el impacto del caso.
A esto se sumó la aparición de un contrato por 5 millones de dólares que, según trascendió, habría involucrado a Novelli, al empresario Hayden Davis y a los Milei, un elemento que terminó de darle volumen político a la polémica y la volvió más accesible para el público general, por fuera del mundo cripto.
Distintas fuentes señalan que el vocero presidencial, Manuel Adorni, habría sido el encargado de canalizar el malestar oficial hacia algunos medios, con advertencias que incluían la posibilidad de recortar la pauta publicitaria estatal distribuida a través de empresas públicas. Se trata de una herramienta históricamente sensible en la relación entre gobiernos y medios, lo que elevó aún más la gravedad de la situación.
Pese a la intensidad de las presiones, el intento por contener el tema no habría tenido éxito. Por el contrario, el escándalo escaló con fuerza durante el fin de semana y se consolidó como uno de los ejes centrales de la conversación pública. Mediciones de la consultora Ad Hoc indicaron que Libra superó en volumen de menciones a otros conflictos recientes del Gobierno, incluyendo los que habían tenido como protagonista al propio Adorni.
En la Casa Rosada crece la preocupación por la velocidad con la que el caso ganó visibilidad y comprensión social. Lo que hasta hace poco parecía un episodio circunscripto a nichos técnicos comenzó a transformarse en un escándalo político de mayor alcance, impulsado por la difusión de audios, documentos y versiones que vinculan directamente a actores del poder con la operatoria cuestionada.

