Los gremios cordobeses endurecieron la presión política en la antesala de la sesión clave por la reforma laboral nacional y apuntaron directamente contra senadores nacionales, en medio de un clima creciente de tensión y escraches públicos.

Durante la madrugada y primeras horas del día aparecieron banderas y mensajes sindicales en distintos puntos estratégicos de la ciudad de Córdoba. Una de las intervenciones fue colocada en la sede del PJ provincial, dirigida a la senadora Alejandra Vigo —esposa del exgobernador Juan Schiaretti—, mientras que otra se instaló en las inmediaciones de un búnker del Frente Cívico con consignas dirigidas a Luis Juez.

A esas acciones se sumaron mensajes y pintadas en el shopping Nuevocentro, propiedad de la familia de la senadora Carmen Álvarez Rivero, ampliando la presión sindical sobre los representantes cordobeses que deberán definir su postura frente al proyecto.

Desde distintos gremios señalaron que la reforma laboral implica “un retroceso en derechos históricos” y exigieron a los legisladores cordobeses que rechacen la iniciativa en el Senado. A su vez, advirtieron que el posicionamiento de cada senador será “determinante” y que seguirán de cerca sus votos.

El episodio se suma a una semana cargada de movilizaciones, asambleas y comunicados sindicales que buscan condicionar la postura de los representantes provinciales. En el entorno de los senadores evitaron hacer declaraciones públicas sobre los escraches, aunque reconocieron en privado que el clima político está cada vez más caldeado.

Con sindicatos movilizados, acciones directas en espacios políticos y comerciales vinculados a los legisladores y una votación que promete ser ajustada, la discusión por la reforma laboral avanza en un escenario de máxima tensión en Córdoba.

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