El recambio de autoridades en la Legislatura de Córdoba, detonado por la salida de Miguel Siciliano de la conducción de Hacemos Unidos por Córdoba, ya tiene definidos a sus próximos protagonistas. El movimiento responde tanto a la dinámica interna del oficialismo como al reacomodamiento que impulsa Martín Llaryora de cara a 2026.
Siciliano —electo diputado nacional por Provincias Unidas en octubre— renunciará en las próximas horas a asumir esa banca en la Cámara baja. Su destino inmediato estará en el gabinete provincial: será ministro de Vinculación Institucional, una de las carteras que Llaryora busca fortalecer para proyectar peso político propio y ordenamiento territorial. El cargo, además, incluirá el control de otras áreas estratégicas, entre ellas algunas agencias provinciales, y podría sumar la Secretaría de Trabajo, ampliando su radio de influencia.

Antes de formalizar su desembarco en el Ejecutivo, Siciliano participará este miércoles de la sesión en la que se tratará en primera lectura el paquete presupuestario 2026. Será su último acto político en la Unicameral antes de pedir licencia y mudarse al Centro Cívico con un rol que lo posiciona como uno de los interlocutores clave del gobernador.
Con su salida, la “silla caliente” del bloque oficialista ya tiene un heredero cantado. Facundo Torres, exintendente de Alta Gracia y actual presidente provisorio de la Legislatura, asumirá la conducción del bloque de Hacemos por Córdoba. Su llegada al mando interno apunta a mantener cohesión en un espacio que transita un proceso de recambio generacional y ajustes de poder.
El movimiento cierra una etapa y abre otra: Llaryora consolida el equipo con miras al nuevo ciclo provincial, mientras la Legislatura acomoda sus piezas para sostener gobernabilidad en un año donde el oficialismo buscará afianzar su dominio institucional antes del 2026 que ya se palpita en todos los despachos.
