El Senado aún no puede iniciar el debate de la tan anunciada reforma laboral porque el Gobierno ni siquiera envió el proyecto. La escena, lejos de ser un simple retraso administrativo, vuelve a exponer la desprolijidad con la que la administración Milei impulsa cambios estructurales que afectan directamente a millones de trabajadores.
Patricia Bullrich, jefa del bloque oficialista, reconoció que la principal traba hoy es la demora del propio Ejecutivo. Sin el texto oficial, no se pueden conformar comisiones, no se pueden convocar expertos, no se puede ordenar una agenda legislativa y, en definitiva, no se puede discutir absolutamente nada. Todo queda suspendido en un limbo que genera más incertidumbre en un país donde la incertidumbre ya desborda.

Mientras el Gobierno habla de una reforma “clave” para el crecimiento, la readad es que no logra completar el paso más elemental: presentar el proyecto. Y esta falta de rigor en la gestión no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que se repite en varias áreas: anuncios rimbombantes, promesas de cambios profundos, pero sin documentos, sin planificación y sin un mínimo de ingeniería política.
En este caso, la demora tiene un costo claro: alimenta sospechas de improvisación, de internas, y de un Ejecutivo que exige velocidad al Congreso pero no cumple ni con sus propias obligaciones. También exhibe la fragilidad de una coalición que pretende liderar reformas de alto impacto sin garantizar siquiera la logística parlamentaria básica.
La discusión laboral, que debería ser seria, técnica y transparente, empieza ya contaminada por la falta de profesionalismo. Y mientras tanto, trabajadores, empleadores y sindicatos quedan atrapados en un escenario sin reglas claras, sometidos a rumores y filtraciones en lugar de un debate institucional como corresponde.
El Gobierno prometió modernización, pero por ahora solo entrega desorden. Y si la reforma laboral se posterga, no será por culpa del Congreso, sino por una administración que no logra enviar a tiempo ni su propio proyecto estrella.
