El Gobierno nacional anunció hoy, a través del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, una nueva reducción de las retenciones para el sector agropecuario. La medida alcanza a los principales cultivos —soja, maíz, trigo, girasol y sorgo— y busca enviar una señal de alivio a un sector que fue fuertemente castigado por la presión impositiva y por un año climático y económico complejo.

Según anticipó Adorni, la rebaja incluye dos puntos menos para la soja —que pasa del 26 % al 24 %— y recortes similares en maíz, trigo y subproductos. El gobierno lo presenta como parte de una política permanente de reducción gradual del peso fiscal sobre las exportaciones agroindustriales.

Cómo estaban las retenciones cuando asumió Milei

Al inicio de la gestión libertaria, en diciembre de 2023, las retenciones heredadas del gobierno anterior seguían muy altas. El caso emblemático era la soja, con una alícuota del 33 %, mientras que los cereales como maíz y trigo rondaban el 12 %. En ese marco, el gobierno de Milei anunció meses después una primera reducción significativa, que llevó la soja del 33 % al 26 % y aplicó recortes a carnes, economías regionales y oleaginosas.

Sin embargo, el esquema no fue estable: durante buena parte de 2025 hubo idas y vueltas, con momentos en los que algunas alícuotas subieron nuevamente por necesidades fiscales, generando malestar e incertidumbre entre productores y exportadores.

La baja anunciada hoy es, en los hechos, un intento por recomponer la señal inicial de la administración Milei: menos impuestos a las exportaciones para impulsar la producción y acelerar la liquidación de divisas.

¿Le sirve hoy esta baja al productor?

La respuesta no es lineal y depende de tres factores: precios internacionales, estado de la cosecha y costos internos.

El contexto de cosecha:

Hoy, gran parte del país atraviesa un ciclo agrícola irregular. El trigo cerró con rindes muy desparejos, el maíz temprano sufrió por falta de agua en varias zonas y la soja, si bien se encuentra en mejores condiciones que el año pasado, todavía no garantiza un volumen extraordinario.

En zonas con buena humedad, la baja de retenciones puede ser un incentivo directo: más margen por tonelada significa más ganas de vender.

Pero en regiones afectadas por la seca, el impacto es mucho menor: cuando la producción cae, el beneficio impositivo también se reduce.

Los precios internacionales:

Los valores globales del maíz y del trigo vienen presionados a la baja, y la soja se sostiene, pero sin grandes repuntes.

Una baja impositiva siempre mejora el ingreso neto, pero si el precio internacional no acompaña, el efecto es moderado.

Los costos internos:

Fertilizantes, fitosanitarios, flete y maquinaria siguen caros en dólares. Para un productor promedio, la ecuación todavía es ajustada.

Una baja de retenciones ayuda, pero no compensa por completo el incremento de costos acumulado en los últimos años.

Para el productor es un alivio que suma, pero no alcanza por sí solo

La reducción de retenciones anunciada por Adorni es una buena noticia para el agro, sobre todo porque vuelve a bajar la carga impositiva luego de un año de señales contradictorias.

Sin embargo, la eficacia real de la medida dependerá del clima, de los precios internacionales y de la capacidad financiera de cada productor.

“La baja sirve, pero llega en un momento en el que la cosecha es heterogénea, los costos siguen altos y los mercados no dan un salto significativo”, dijo a JP un productor de la zona de Colonia Tirolesa.

“Es un gesto político importante, pero no una solución integral para un sector que todavía trabaja con márgenes ajustados y una gran variabilidad productiva”, agregó.

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