La ciudad de Villa Nueva, ubicada en el departamento General San Martín de la provincia de Córdoba, se encuentra conmocionada tras el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre que había sido reportado como desaparecido hace una semana. El cuerpo fue encontrado en las aguas del río Ctalamochita, también conocido como río Tercero, el pasado 4 de abril alrededor de las 23:00, según informó el medio local El Doce. Este trágico desenlace pone fin a una intensa búsqueda, pero abre un nuevo capítulo de interrogantes sobre las circunstancias que rodearon su muerte.
El hombre, cuya identidad no ha sido oficialmente confirmada por las autoridades, tendría entre 30 y 40 años y era oriundo de la zona, según trascendidos. Su desaparición había sido denunciada el 28 de marzo por familiares, quienes alertaron a la Policía tras perder todo contacto con él. Desde entonces, se desplegó un operativo de búsqueda que incluyó a efectivos de la Policía de Córdoba, bomberos voluntarios y personal de la Secretaría de Gestión de Riesgo Climático, Catástrofes y Protección Civil. Durante días, los equipos rastrearon distintos puntos de la ciudad y sus alrededores, con especial foco en el río, un lugar conocido por su peligrosidad debido a las fuertes corrientes y los antecedentes de accidentes.
El hallazgo se produjo en un sector del río cercano al puente que conecta Villa Nueva con Villa María, una zona frecuentada por pescadores y familias, pero también señalada por los lugareños como riesgosa. Según fuentes extraoficiales, el cuerpo fue avistado por un vecino que alertó a las autoridades a través de un llamado al 911. Al llegar al lugar, los efectivos constataron que el hombre ya no presentaba signos vitales. El cuerpo fue trasladado para realizar la autopsia correspondiente, que determinará la causa exacta de la muerte y el tiempo que llevaba en el agua.
Las primeras hipótesis apuntan a un posible ahogamiento, una causa que no sería inusual en la región. El río Ctalamochita ha sido escenario de múltiples tragedias en los últimos años, especialmente durante los meses de verano y principios de otoño, cuando las lluvias incrementan su caudal. Sin embargo, las autoridades no descartan otras posibilidades, y la fiscalía de turno de Villa María, a cargo de la investigación, caratuló el caso como “muerte de etiología dudosa”. Esto implica que se investigarán todas las aristas, incluyendo la posibilidad de un accidente, un acto intencional o incluso un suicidio.
El caso ha generado un fuerte impacto en la comunidad de Villa Nueva, una ciudad que, si bien está acostumbrada a convivir con el río como parte de su identidad, no deja de lamentar las pérdidas que este provoca. “Es una tristeza enorme. Todos los años pasa algo en el río, pero nunca te acostumbrás. La gente sigue viniendo, pero hay que tener mucho cuidado”, expresó Ana, una vecina que vive a pocas cuadras del lugar del hallazgo. Otros, en cambio, señalaron la falta de medidas de prevención: “No hay carteles, no hay controles. El río es traicionero y nadie hace nada para evitar estas cosas”, se quejó Marcos, un comerciante local.
Este no es el primer caso de este tipo en la región. En los últimos años, el Valle de Calamuchita y sus alrededores han sido escenario de varios incidentes similares. Por ejemplo, el 2 de enero de 2025, un hombre de 50 años fue encontrado sin vida en el río Santa Rosa, en Villa Rumipal, en un caso que también se investigó como un posible ahogamiento. Estos antecedentes han reavivado el debate sobre la seguridad en los ríos y balnearios de la provincia, un tema que, pese a las advertencias, sigue sin resolverse.
Mientras tanto, la investigación continúa. La fiscalía espera los resultados de la autopsia y los peritajes en el lugar para esclarecer lo sucedido. También se están tomando declaraciones a familiares y allegados del fallecido para reconstruir sus últimos movimientos. Por ahora, no hay detenidos ni sospechosos, y las autoridades han pedido a la población evitar especulaciones hasta que se conozcan más detalles.
La muerte de este hombre en Villa Nueva no solo deja un vacío en su familia, sino que también pone de manifiesto, una vez más, los peligros latentes en los entornos naturales que rodean a las ciudades cordobesas. Mientras la comunidad llora esta pérdida, queda la esperanza de que este trágico episodio sirva para impulsar medidas concretas que eviten que el río, un símbolo de vida y recreación, siga cobrándose vidas.
