El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, participó en una reunión clave de gobernadores en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) en Buenos Aires, donde se abordó la creciente preocupación por la caída de los recursos coparticipables y las transferencias nacionales a las provincias. El encuentro, que reunió a 18 mandatarios provinciales de diversos signos políticos, tuvo como eje central la crítica al centralismo fiscal del gobierno nacional y la búsqueda de alternativas para financiar el desarrollo provincial frente a la merma de fondos.

Llaryora, fiel a la tradición cordobesista de defensa del federalismo, reiteró su postura crítica hacia el modelo centralista que concentra recursos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en detrimento del interior. Según fuentes cercanas al gobernador, durante la reunión se discutió la necesidad de una reforma tributaria que invierta la lógica de la coparticipación, proponiendo que las provincias recauden y luego giren fondos a la Nación, en lugar de depender de transferencias discrecionales que, según los mandatarios, se han reducido significativamente. Esta idea, que ya había sido planteada por Llaryora en mayo en otros foros, busca garantizar mayor autonomía fiscal para las provincias y reducir la asfixia financiera que enfrentan debido a la caída de la coparticipación, estimada en un 4,2% para 2025 según la Comisión Federal de Impuestos.

El gobernador cordobés, quien participó de manera presencial junto a figuras como Axel Kicillof (Buenos Aires), Ignacio Torres (Chubut) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), destacó la importancia de unificar criterios entre las provincias para negociar con el gobierno de Javier Milei. Los mandatarios expresaron su enojo por la falta de respuestas ante la paralización de la obra pública y la reducción real del 23,3% en las transferencias nacionales en mayo de 2025, comparado con el año anterior. Llaryora, en línea con su discurso productivista, subrayó la necesidad de una matriz fiscal menos regresiva y más federal, que permita a las provincias financiar infraestructura y sostener servicios esenciales como salud, educación y justicia.

El encuentro no se planteó como una confrontación directa con el gobierno nacional, pero sí como un mensaje claro de unidad provincial frente a las políticas de ajuste. Los gobernadores acordaron trabajar en propuestas conjuntas para presentar al Ejecutivo, incluyendo la descentralización de partidas como los fondos del impuesto a los combustibles. Llaryora, manteniendo su estilo dialoguista pero firme, evitó críticas directas a Milei, enfocándose en la necesidad de un “pacto fiscal” que equilibre las responsabilidades entre Nación y provincias, una postura que refuerza su liderazgo en la Región Centro y su proyección nacional.

La reunión, realizada en la sede provisional del CFI en la calle Azopardo, también sirvió para que los mandatarios analizaran el impacto de la recesión económica en la recaudación propia y la caída de giros discrecionales, un problema que afecta especialmente a provincias como Córdoba, que históricamente han reclamado por una distribución más equitativa de los recursos. Llaryora, respaldado por su experiencia como gestor y su crítica al centralismo –evidenciada en planteos anteriores como el de los “pituquitos de Recoleta”–, posicionó a Córdoba como un actor clave en la búsqueda de un modelo de desarrollo federal y sustentable.

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