La Armada Argentina ha decidido retirar del servicio activo a los icónicos aviones Súper Étendard, un símbolo de la historia militar del país por su destacada participación en la Guerra de Malvinas de 1982, donde lograron hundir dos buques británicos, el HMS *Sheffield* y el *Atlantic Conveyor*, utilizando misiles Exocet.
Esta decisión, anunciada en el marco del 209° aniversario de la Armada en mayo de 2023, responde a la obsolescencia de las aeronaves, la falta de repuestos y las restricciones internacionales, principalmente el veto británico a la exportación de componentes clave como los asientos eyectables Martin Baker Mk 4A.
Los Súper Étendard, adquiridos a fines de los años 70 y llegados al país en 1981, han enfrentado décadas de dificultades para mantenerse operativos. La falta de actualizaciones tecnológicas y la discontinuación de piezas esenciales por parte de Francia, sumadas al embargo del Reino Unido tras el conflicto de Malvinas, condenaron a estas aeronaves a permanecer en tierra. A pesar de su valor histórico y estratégico, la Armada Argentina ha reconocido que mantenerlos en servicio es insostenible, marcando el fin de una era para la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, con base en Comandante Espora.
Mientras los antiguos Super Etendard se deterioraban, en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri, la Armada Argentina adquirió cinco Súper Étendard Modernisé (SEM) a la Marina Francesa por 14 millones de euros, con el objetivo de revitalizar la capacidad operativa de la aviación naval y patrullar el mar argentino, además de reforzar la seguridad durante la cumbre del G20 en Buenos Aires. Sin embargo, estos aviones, que habían sido recientemente retirados del servicio en Francia, nunca pudieron volar en Argentina, algo que se sabía de antemano e igualmente se continuó con la compra pese a que desde Francia habían anticipado que no estaban en condiciones de volar, en ese momento siendo Ministro de Defensa Oscar Aguad y la actual concejal juecista Graciela Villata como secretaria de estrategia militar.
El principal obstáculo fue la falta de componentes esenciales, especialmente los asientos eyectables, cuya provisión estaba bloqueada por el veto británico. Aunque existía la posibilidad de adquirir repuestos alternativos a través de fabricantes como Task Aerospace, que no están sujetos a restricciones británicas, la Armada enfrentó problemas adicionales: Francia había discontinuado la fabricación de otros componentes clave, lo que imposibilitó la puesta en marcha de las aeronaves. Además, los aviones llegaron con piezas vencidas, según documentación oficial, lo que generó críticas y acusaciones cruzadas entre el macrismo y el kirchnerismo.
Fuentes cercanas al exministro de Defensa Oscar Aguad, quien firmó la compra junto al entonces jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro de Economía Nicolás Dujovne, aseguran que se negociaba con una empresa estadounidense para obtener los repuestos necesarios, pero el proceso colapsó en 2020 por motivos no aclarados. Por su parte, el gobierno de Alberto Fernández, con los ministros de Defensa Agustín Rossi y Jorge Taiana, fue criticado por no avanzar en la reparación de los aviones, aunque Taiana afirmó en 2023 que Francia confirmó la imposibilidad de fabricar las piezas faltantes, algo que generó que la justicia comenzara a investigar a Aguad y a Villata por dicha compra.
Por su parte una auditoría de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) concluyó que el Gobierno de Mauricio Macri gastó casi 14 millones de euros en aviones para el Ministerio de Defensa que no estaban en condiciones de volar.
El documento de 35 páginas plasmó el análisis de la gestión de compras llevadas a cabo por la cartera de Defensa, en el período 2016-2019, bajo la gestión de Oscar Aguad. En este marco, fueron seleccionados los convenios celebrados con el gobierno de Francia para la adquisición, por parte del Estado Mayor General de la Armada, de cinco (5) aeronaves de combate SEM (Súper Étendard Modernisé) y de cuatro (4) buques patrulleros oceánicos multipropósito OPV (Offshore Patrol Vessel).
La compra de los cinco Súper Étendard Modernisé, que incluía 40 contenedores de repuestos para intentar reactivar también los antiguos Súper Étendard de la Armada, fue catalogada como un «fiasco» por diversos sectores. La operación, que costó 12,5 a 15 millones de euros según distintas fuentes, está bajo investigación por la Sindicatura General de la Nación, la Fiscalía de Investigaciones Administrativas y la Oficina Anticorrupción, ante sospechas de un posible negociado, dado que los aviones ya estaban en desuso al momento de la compra y se sabía que no podrían volar sin superar las restricciones británicas, algo que Aguad sabía y aún no dio explicaciones.
