En 2020, en plena discusión sobre seguridad urbana, el hoy diputado Rodrigo de Loredo firmaba un proyecto de ordenanza en el Concejo Deliberante de Córdoba para crear la “Guardia de Seguridad Municipal”. El texto no dejaba lugar a dudas: hablaba de prevención del delito, cercanía con los vecinos y la necesidad de un Estado local activo frente a la inseguridad. Incluso, el diagnóstico era contundente: los cordobeses estaban “rehenes” de la falta de políticas claras.
Cinco años después, el mismo dirigente, ya en modo campaña, propone exactamente lo contrario: eliminar o desarticular esas mismas guardias locales que antes consideraba una herramienta clave. No se trata de un matiz ni de un cambio técnico. Es un giro de 180 grados.
El documento firmado junto a Esteban Bria planteaba una política “preventiva y disuasiva con fuerte impronta de proximidad”. Es decir, lo que hoy en muchas ciudades se presenta como complemento a las fuerzas provinciales. En ese momento, De Loredo no solo acompañaba la idea: la impulsaba y la defendía como respuesta concreta a una demanda social urgente.
Entonces, ¿qué cambió? Porque la inseguridad en Córdoba no desapareció. Tampoco hubo una revolución en materia de políticas públicas que vuelva innecesaria esa herramienta. Lo que sí cambió es el contexto político y la conveniencia electoral.
El problema de estos volantazos no es solo discursivo. Tiene consecuencias reales. Cuando un dirigente pasa de promover una política a querer eliminarla sin explicar por qué, lo que se erosiona es la credibilidad. Y en temas sensibles como la seguridad, la coherencia no es un lujo: es una condición básica.
Más aún cuando el propio argumento de 2020 sigue vigente: la necesidad de mayor presencia del Estado en el territorio y de herramientas de prevención. Si eso era cierto entonces, cuesta entender por qué hoy dejaría de serlo.
En política se puede revisar posiciones. Lo que no debería hacerse es actuar como si el pasado no existiera. Porque los documentos quedan, las firmas también… y las contradicciones, más todavía.

