En un auditorio colmado de 700 ejecutivos durante el cierre del Summit IAE Business School, organizado por la Universidad Austral el 1 de julio de 2025, el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, lanzó una frase que resonó con fuerza: “Comprá, no te la pierdas, campeón”. Con un tono cargado de ironía, Caputo respondió a quienes cuestionan que el dólar está “barato” en Argentina, defendiendo el esquema de tipo de cambio flotante implementado por el gobierno de Javier Milei. La expresión, que rápidamente se viralizó, refleja no solo la confianza del ministro en la política económica, sino también su estilo confrontativo frente a las críticas de economistas, empresarios y periodistas.

Caputo, en su exposición, insistió en que el tipo de cambio flota entre bandas, lo que implica que su valor lo determina el mercado. “Si tenés pesos y el tipo de cambio flota, y vos sabés que está baratísimo, comprá”, señaló, desafiando a quienes alertan sobre un supuesto atraso cambiario. Según el ministro, las críticas ignoran el contexto global: “Tomando los últimos dos meses, los que dicen que el dólar está barato no están mirando lo que está pasando en el mundo. El dólar se hizo pomada contra la mayoría de las monedas, salvo con la de Argentina”. Desde la salida del cepo cambiario, afirmó, el tipo de cambio se volvió “sustancialmente más atractivo”.

El ministro también aprovechó para apuntar contra sectores que, según él, “necesitan que a Argentina le vaya mal”. En un discurso alineado con el estilo de Milei, acusó a políticos, empresarios y periodistas de difundir pronósticos errados por intereses propios, ya sea porque “ven la política como un negocio” o porque “no cobran más pauta”. Relató anécdotas de empresarios que le preguntaron por una posible devaluación, a lo que respondió con incredulidad: “¿Cómo iría a devaluar? Estamos flotando, ¿cómo lo podría hacer? ¿Vengo mañana y digo ‘el dólar vale 1.350’?”.

Caputo defendió la disciplina fiscal como pilar del modelo económico, destacando que el déficit de cuenta corriente, que superó los 5.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2025, es “necesario” para un país subcapitalizado y responde a transacciones privadas, como la importación de maquinaria o el gasto en turismo. “Ustedes tenían dólares en el colchón, importan un tractor, y en cuentas nacionales lo vemos como un déficit de cuenta corriente, ¿pero el país está mejor o peor?”, preguntó retóricamente. Además, proyectó que este déficit se reducirá a entre el 1,5% y 2% del PBI para fin de año.

El ministro también delineó estrategias para engrosar las reservas del Banco Central, como privatizaciones, ventas de activos, concesiones y block trades, mientras ratificó que el BCRA solo intervendrá si el dólar perfora el piso de las bandas, actualmente por debajo de los 1.000 pesos. En este contexto, desestimó las advertencias de analistas, como las del JP Morgan, que recomendaron cubrirse ante un posible salto cambiario. Para Caputo, estas críticas son parte de una narrativa que busca desestabilizar: “Desde hace 18 meses le hacen creer a la gente que el dólar se va a ir a 5.000 pesos”.

La frase “comprá, campeón” no solo fue un dardo irónico, sino también una invitación a invertir en Argentina, en línea con el mensaje optimista del gobierno. Caputo aseguró que el país está en un momento histórico de cambio y que “en el futuro se va a hablar de países creciendo a tasas argentinas”. Sin embargo, su tono burlón generó reacciones mixtas. En redes sociales, algunos usuarios interpretaron sus palabras como una provocación, recordando frases históricas como el “el que apuesta al dólar, pierde” de Lorenzo Sigaut en 1981, que precedió una fuerte devaluación. Otros, en cambio, celebraron su confianza en el rumbo económico.

El discurso de Caputo, cargado de críticas a los detractores y defensa de las políticas libertarias, pone en evidencia la polarización en torno al modelo económico. Mientras el ministro apuesta por un futuro de crecimiento y estabilidad, las dudas sobre la sostenibilidad del tipo de cambio flotante y el déficit externo persisten, especialmente en un contexto de presiones inflacionarias y salida de divisas. La frase “comprá, campeón” quedará, sin duda, como un símbolo de este momento de tensión entre el optimismo oficialista y el escepticismo de los críticos.

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