En un contexto de creciente presión cambiaria y alta volatilidad en los mercados, el ministro de Economía, Luis Caputo, ha implementado una serie de medidas en conjunto con el Banco Central de la República Argentina (BCRA) para estabilizar el valor del dólar y controlar la liquidez en pesos, con el objetivo de evitar una escalada inflacionaria. Estas acciones, que han generado tanto apoyo como críticas, se centran en la absorción de pesos excedentes en el mercado y en ajustes al sistema financiero, particularmente a través de los encajes bancarios y licitaciones de deuda.
En las últimas semanas, el dólar oficial mostró una tendencia alcista, acercándose a los $1.300 e incluso superando esa marca. Esta suba se vio impulsada, en parte, por el desarme de las Letras de Financiamiento (LEFI), instrumentos que los bancos utilizaban para absorber liquidez a corto plazo. La transición hacia las Letras del Tesoro Nacional Capitalizables (Lecaps) generó un excedente de aproximadamente $10 billones en el mercado, lo que incrementó la demanda de dólares y ejerció presión sobre el tipo de cambio.

Caputo señaló que los bancos, «temerosos de perder liquidez diaria», no participaron plenamente en el canje de LEFI por Lecaps, optando por mantener pesos en encajes o realizar operaciones de «numerales». Esto derivó en una baja de las tasas de interés de corto plazo (que cayeron hasta un 12% en algunos casos) y una mayor presión sobre el dólar. Para contrarrestar esta situación, el Gobierno y el BCRA desplegaron una estrategia integral.
Medidas clave implementadas
- Endurecimiento de los encajes bancarios
El BCRA aprobó la Comunicación A 8302, que elevó por segunda vez en agosto de 2025 los requerimientos de efectivo mínimo sobre los depósitos bancarios, incluyendo aquellos de fondos comunes de inversión (como los utilizados por billeteras virtuales). Además, se modificó la forma de computar los encajes, pasando a un cálculo diario con sanciones para las entidades que no cumplan. Según Clarín, esta medida obliga a los bancos a inmovilizar hasta el 50% de sus tenencias en pesos, lo que reduce la cantidad de dinero disponible para operaciones especulativas que podrían presionar al dólar. - Licitaciones extraordinarias de deuda
Para absorber los $6 billones que quedaron fuera de la licitación de deuda del 13 de agosto, en la que solo se renovó el 61% de los vencimientos, el Gobierno anunció licitaciones fuera de calendario. Estas operaciones buscan captar pesos excedentes a través de instrumentos como Lecaps, con tasas atractivas (hasta un 70% en algunos casos) para desincentivar la dolarización. Caputo destacó que esta absorción es preferible, ya que los pesos captados «van a la 2020», evitando que se vuelquen al mercado cambiario. - Intervenciones en el mercado de futuros y pases pasivos
El BCRA intervino en el mercado de futuros (Rofex) y utilizó pases pasivos para absorber liquidez. En julio, por ejemplo, se absorbieron $5 billones en tres días hábiles, según Caputo. Estas operaciones buscaron estabilizar las tasas de interés y frenar la escalada del dólar, que retrocedió $15 hasta los $1.310 en el Banco Nación tras estas intervenciones. - Política monetaria estricta
Caputo subrayó que la política monetaria es «simple, transparente y rules-based», manteniendo fija la base monetaria amplia (BMA), que incluye la base monetaria, pasivos remunerados y reservas en pesos del Tesoro en el BCRA. Solo se permite una variación en la cantidad de pesos si el dólar toca los límites de las bandas cambiarias, activando compras o ventas de divisas por parte del BCRA.
Las medidas han generado preocupación en el mercado. Analistas de GMA Capital y EcoGo advierten que el combo de altas tasas (36% anual en algunos instrumentos) y un dólar intervenido podría frenar la actividad económica, encareciendo el crédito (tasas de hasta 66% para préstamos personales) y afectando la recuperación. Además, la suba de encajes es vista como una medida «antipática» por algunos bancos, que argumentan que el objetivo real es mantener el dólar por debajo de $1.400, en línea con las metas del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por otro lado, el contexto preelectoral ha sido señalado por Caputo como un factor que dificulta la refinanciación de la deuda, ya que los bancos prefieren mantener liquidez ante la incertidumbre política. Esto ha llevado a una menor renovación de vencimientos, obligando al Tesoro a pagar en efectivo o esterilizar los pesos excedentes, lo que incrementa la presión sobre las reservas.
Impacto y perspectivas
Las medidas han logrado contener parcialmente la suba del dólar, que retrocedió tras las intervenciones de julio y agosto. Sin embargo, el riesgo país se mantiene en alza (770 puntos básicos), lo que limita el acceso al financiamiento externo. Además, el aumento del tipo de cambio real (8% en los últimos 30 días) podría favorecer la competitividad externa, pero a costa de mayores costos financieros internos.
Caputo ha defendido estas políticas como necesarias para consolidar el proceso de desinflación, priorizando la estabilidad cambiaria en un escenario de alta sensibilidad económica y política. No obstante, el éxito a largo plazo dependerá de la capacidad del Gobierno para sostener las reservas.
