En un contexto de creciente incertidumbre económica y caída del consumo, la cadena de supermercados francesa Carrefour ha iniciado un proceso que podría culminar en su salida total o parcial de Argentina. Según recientes informes, la compañía ha encargado al Deutsche Bank la valoración de sus activos en el país y la búsqueda de posibles compradores o socios estratégicos, una decisión que responde a la reestructuración global impulsada por su CEO, Alexandre Bompard, quien busca priorizar mercados clave como Francia, España y Brasil.

Carrefour, presente en Argentina desde 1982, opera más de 680 locales en 22 provincias, con formatos que incluyen hipermercados, supermercados Express, Maxi y tiendas online, empleando a más de 17.000 personas y facturando cerca de 6.000 millones de dólares al año. Sin embargo, las dificultades económicas del país, marcadas por una inflación persistente, un desplome del poder adquisitivo y un consumo estancado (con una caída del 13,9% en volumen de ventas en 2024, según Clarín), han llevado a la empresa a reconsiderar su permanencia.

Esta movida no es un hecho aislado. Carrefour ya se ha retirado de mercados como Colombia (2012), China (2019) y Taiwán (2022), y recientemente ha anunciado negociaciones para abandonar Italia, donde acumula pérdidas significativas. En Argentina, la empresa enfrenta un entorno macroeconómico desafiante, agravado por políticas de ajuste fiscal que han reducido el consumo. Aunque en noviembre de 2024 Carrefour anunció una inversión de 300 millones de dólares para expandir sus formatos Maxi y Express, los resultados no han sido los esperados, lo que ha llevado a esta revisión estratégica.

Entre los posibles interesados en adquirir la operación argentina se mencionan la cadena La Anónima, el grupo GDN (que compró Walmart Argentina en 2020), el fondo Inverlat (dueño de Havanna) y hasta Mercado Libre, que busca expandirse en el sector alimentario. Sin embargo, el proceso de venta podría extenderse más de un año, y la compañía ha asegurado que, por ahora, no hay riesgos para la continuidad de sus operaciones ni para los empleos.

La posible salida de Carrefour se suma a una tendencia de desinversión de multinacionales en Argentina, donde la falta de previsibilidad económica y las políticas del gobierno de Javier Milei han generado un clima adverso para las empresas. Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro del sector supermercadista y el impacto en los trabajadores y proveedores locales, mientras el país enfrenta el desafío de revertir la fuga de inversiones.

La incertidumbre reina, pero una cosa es clara: la decisión de Carrefour refleja las dificultades de operar en un mercado donde las promesas de crecimiento chocan con una realidad económica cada vez más compleja.

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