Hace 40 años que se enriquece desde el Estado. Sostiene una verdadera Pyme con nombramientos en todos los niveles de las administraciones pública. Solo por sus familiares directos nombrados el Estado paga más de 60 millones de pesos mensuales. Fue el autor del quebranto total de las cuentas municipales de la ciudad de Córdoba cuando designó más de 6 mil nuevos agentes entre 2003 y 2007 casi triplicado la planta de empleados. Nunca terminó de explicar el origen de tres cuentas en paraísos fiscales con 5 millones de dólares en depósitos a nombre suyo y de su hermano Daniel, ahora diputado. Tampoco explicó como adquirió un terreno y construyó una mansión de 1 millón de dólares en el country más caro del sur de la ciudad de Córdoba que puso a nombre de su mujer que tributa como monotributista. Sin embargo, y pese a declararse amigo de Javier Milei, y confiado de su honestidad, Luis Juez salió, otra vez, a sobreactuar su auto declarada honestidad «anticasta». En el programa del libertario Jonathan Viale en TN le reclamó al gobierno nacional que aclare lo de las coimas en discapacidad y veladamente apunto también al denunciante Diego Spagnuolo con quién aseguró haberse reunido varias veces para plantearle los problemas de los discapacitados. La puesta en escena mediática de Juez en la TV que lo asume, inexplicablemente, puro y casto y no le formula cuestionamientos, es un paso más en dirección al objetivo que el senador considera imprescindible para su futuro. No el del país , ni el de las personas discapacitadas. Esto es, transformarse en la única alternativa política para Milei en Córdoba. Claro que para eso tendrá alguna vez que responder por su patrimonio y por su paso desde el delasotismo, el schiarettismo, el lilismo, el pinosonalismo, el traskismo, el PC, el Kirchnerismo, el macrismo, el larretismo, el bulrrichsmo y ahora el mileinismo. Es decir como es eso de que no integra la denostada «casta» y hace 40 años que nadie lo ve trabajar en nada que no sea cargo político. Solo Jonny Viale puede ofrecer tanta impunidad de discurso y no preguntarle nada en este sentido. El periodismo como farsa política es patético.

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