Son tiempos en que la «realidad» se nos presenta como una construcción compleja, extraña. Pero en este caso, los límites de lo real/irreal se corrieron muy significativamente: Graciela Villata, concejal neojuecista con origen en la corriente oportunista de la Unión Cívica Radical, cuestionó el pase de contratados a planta permanente en la municipalidad de Córdoba.

¿Hay un propósito de construir un mensaje político esquizofrénico en el juecismo?. Es evidente y sigue una tendencia nacional mileinista.

Hace unos días el líder vitalicio del Frente Cívico hizo una pantomina de congreso donde, a través del medio de comunicación amigo, contó que se dirigía a la juventud (en realidad «la juventud» convocada era escasa, las fotos mostraban una fuerte presencia de funcionarios juecistas ya cómodamente jubilados o a punto de…) a quien le explicaba las supuestas obras que había realizado durante el infortunio de su gestión municipal. Todo lo que mencionó como acción propia de gobierno fue lisa y llanamente una mentira. Incluso se apropió de una obra gestionada y licitada por Germán Kammerath, el jefe comunal capitalino más vilipendiado por el juecismo. ( ver luis-juez-le-miente-a-los-chicos-y-algunos-diarios-lo-repiten-sin-disimular)

Ahora es Graciela Villata quien se da el mismo lujo para decir, sin que se le mueva un músculo de la cara (¿será el botox?), que Daniel Passerini realiza un pase irresponsable de personal contratado a la planta permanente del municipio capitalino. Curiosamente el mensaje fue difundido por el mismo medio amigo de Juez que reseñó el «mensaje a la juventud».

Villata usa una estrategia identica: mentir, mentir, mentir….algo queda.

Cabe recordar que fue la gestión de Luis Juez la que determinó el quiebre definitivo de las finanzas municipales de la ciudad de Córdoba cuando pasó de una planta de 4500 empleados a más de 11 mil en el final de su mandato. Que ese «ejército» de municipales rentados con las tasas de los contribuyentes capitalinos es la base de su «aparato» polìtico y del aparato violento y patotero del SUOEM. Que Juez gobernó en el momento de mejor recaudación impositiva municipal de lo que va del siglo y no hizo una sola obra de infraestructura con fondos propios.

Finalmente hay que señalar que Graciela Villata, fabuladora intencional, fue funcionaria de esa gestión, es actual concejal ( también jubilada como funcionaria nacional) por el juecismo y tiene a sus familiares cómodamente designados por el delegado juecista en el tribunal de cuentas de la provincia para cobrar también del Estado.

Como contexto, hay que agregar que Villata nunca dejó de cobrar sueldos públicos. Cuando no mordió en Córdoba, lo hizo como funcionaria de Defensa en la gestión del radical macrista Oscar Aguad como ministro. Y en esa función fue responsable de un área clave de control en el momento de la tragedia del Submarino ARA San Juan donde murieron 44 marinos. Villata declaró que ese era su «mayor dolor», pero la Justicia nunca le pidió que rindiera ninguna cuenta. A ellos no. Nunca.

Sobre todo estas cuestiones no hay ninguna referencia en la publicación que difunde las «preocupaciones» de Villata.

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