La Unidad de Información Financiera (UIF) ha recibido un Reporte de Operación Sospechosa (ROS) que pone bajo escrutinio a Zefico SA, una sociedad anónima sin antecedentes comerciales previos, donde Santiago Caputo, asesor clave del presidente Javier Milei, figura como único empleado. La investigación, destapada por un artículo periodístico, señala movimientos financieros sospechosos que podrían estar vinculados a un caso de lavado de activos.
Según los detalles revelados, entre abril y junio de 2025, Zefico SA registró un ingreso de US$800.000 mediante dos transferencias de US$400.000 cada una, realizadas por Lucas y María Costa, hijos de Pablo Costa, fundador de la empresa y amigo cercano de la familia Caputo. Estas transferencias fueron justificadas como «donaciones familiares» provenientes de Pablo Costa, quien, a su vez, afirmó que el dinero fue una donación de su madre, María. Sin embargo, las autoridades bancarias activaron una alerta debido a inconsistencias en las declaraciones juradas de María, cuya declaración de 2021 mostraba un patrimonio nulo, mientras que en 2023 reportó US$500.000 en efectivo, sin explicar el origen de los fondos. Esto descartó que el dinero proviniera del blanqueo de capitales iniciado en 2024.
El dinero recibido por Zefico fue transferido a dos sociedades, Netafim Argentina SA (dedicada al riego agrícola) y Tonka SA (vinculada a la industria del gas), bajo la figura de un mutuo, es decir, un préstamo de socios a empresas. Zefico SA, constituida en 2021 por el escribano José Mangone –también relacionado con la consultora Anker, de Luis Caputo y Santiago Bausili–, comparte domicilio con la escribanía de la familia Caputo en Avenida Santa Fe 1385. Además, las supuestas donaciones fueron certificadas por Inés Caputo, tía de Santiago Caputo.
Santiago Caputo, quien se incorporó a Zefico en diciembre de 2023, coincidiendo con el inicio del gobierno de La Libertad Avanza, está registrado como monotributista en la tercera categoría de Ganancias, lo que le permite facturar servicios al Estado sin obligación de presentar una declaración jurada de patrimonio. Según La Política Online, Caputo no solo sería empleado, sino que podría tener participación accionaria en la empresa, lo que agrava las sospechas sobre un posible conflicto de intereses.
En respuesta al reporte, la UIF, liderada por Paul Starc –designado con el respaldo de Caputo–, no ha iniciado una investigación sobre las operaciones de Zefico, sino que presentó una denuncia penal por la filtración del ROS, considerado información confidencial bajo la ley 25.246. La denuncia, presentada ante la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°4, a cargo de Carlos Stornelli, apunta al banco que emitió el reporte como posible origen de la filtración, ya que un informe interno de la UIF descartó que sus funcionarios accedieran al sistema para divulgar la información.
El caso ha generado controversia, especialmente porque Starc, según La Política Online, fue nombrado en la UIF por influencia de Caputo en un contexto de venganza personal contra María Eugenia Talerico, ex pareja de Starc. Esto ha levantado críticas sobre la imparcialidad del organismo en la investigación. Ni Santiago Caputo ni Pablo Costa han respondido a las consultas periodísticas sobre el origen de los fondos o las actividades de Zefico.
La UIF deberá decidir si eleva una denuncia judicial por el presunto lavado de dinero o solicita cooperación internacional para profundizar la investigación. Este caso se suma a otras controversias que rodean al entorno de Javier Milei, encendiendo una nueva luz de alerta en el escenario político.
