De 18 representantes cordobeses en la Cámara de Diputados de la Nación 12 votaron a favor de conceder la suma del poder público a Javier Milei y Luis Caputo para que negocien lo que quieran, sin límites ni condiciones, con el Fondo Monetario Internacional: Belén Avico (PRO- Macri), Alejandra Torres (Encuentro Federal-Schiaretti), Guillermo Bornoroni (LLA-Karina Milei), Gabriela Brower de Konning (UCR-De Loredo), María Soledad Carrizo (UCR- Quien convenga más), Rodrigo De loredo (UCR- El mismo), Ignacio Garcia Aresca (Encuentro Federal- Llaryora), Carlos Gutierrez (Encuentro Federal-Schiaretti), Cecilia Ibañez (MID-Karina Milei), Luis Picat (UCR- Javier Milei), Laura Rodríguez Machado(PRO- Patricia Bulrrich), y María Celeste Ponce (LLA- Karina y Javier Milei), muchos de ellos ignotos merecidamente, pero todos Diputados Nacionales por Córdoba, votaron ayer a favor de un nuevo paso hacia una cuasi dictadura en la Argentina: la aprobación del DNU que habilita al Presidente Milei y a su Ministro de Economía Luis Caputo a negociar cualquier acuerdo sin ningún control institucional. Esto es, sin exagerar, avalar un funcionamiento cuasi-dictatorial en la Argentina.
Todos los Judas cordobeses justifican su entrega con una mentira, más o menos parecida, que dice así: no acompañar el cheque en blanco para que el Presidente tenga la suma del poder público ante el FMI sería poner a Argentina en riesgo. Que es lo mismo que decir que el Estado son Milei y Caputo. Que pueden hacer lo que quieran y se les de la gana. Nosotros – los mencionados Diputados- seguimos actuando la estafa polìtica-institucional de la Argentina. Un exito de taquilla.
Ayer fue «el miércoles Santo» de la legitimidad republicana para Córdoba. Doce Judas, (como lo hizo el gran mentor de estos representantes, Judas Iscariote según cuenta San Mateo en su Evangelio), se reunieron en la Cámara de Diputados (como Judas Iscariote ante el Consejo de Ancianos) y dijeron: «qué nos dan si entregamos nuestra representación para que el Presidente negocie como quiera con el FMI y sin rendir cuentas», (como dijo Judas Iscariote: «¿Cuánto me dan si les entrego a Jesús?») . No sabemos qué le dieron y si les dieron algo a los 12 Judas cordobeses en 2025. Al Judas bíblico, hace casi 1992 años, le pagaron 30 monedas de oro y el favor de la vista gorda por todo lo que le había robado a los pobres siendo Tesorero de los Apóstoles.
El camino elegido ayer por los 12 Judas cordobeses va en dirección a un funcionamiento económico, político y social, sin controles institucionales, sin Congreso, sin sentido democrático. La Constitución y las leyes son muy específicas y claras. La deuda pública externa debe ser expuesta y votada en el Congreso. Sí eso hubiera sucedido, es decir, si un nuevo acuerdo con el FMI hubiera sido sancionado por ley, como indica la Constitución, aún siendo más desvorgonzado que lo que puedan negociar Milei y Caputo, tendría legitimidad. Aprobar el DNU de la suma del poder público, como hicieron los 12 Judas cordobeses, es mucho más grave que la peor corruptela y malicia que los mencionados negociadores puedan alcanzar. El vaciar de institucionalidad a la Argentina es un paso seguro hacia un país análogo al Perú de Alberto Fujimori. ¿Cuánto falta para que el Poder Ejecutivo decida cerrar el Congreso Nacional?. A este ritmo muy poco. La historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa, lo que sucede es que a veces, como plantea Slavoj Zizek, la farsa puede ser, incluso, más terrorífica que la tragedia original.
Corresponde señalar que ayer las Diputadas Gabriela Estevez (PJ- Unión por la Patria), Natalia De la Sota (Encuentro Federal- Delasotismo), y el Diputado Pablo Carro (Unión por la Patria), votaron en contra del proyecto avalado por los 12 Judas. En tanto, Oscar Agost Carreño (PRO-Macri) se abstuvo y Héctor Baldassi (PRO- Macri) y Juan Brugge (Encuentro Federal- Schiaretti), estuvieron ausentes.




