Las declaraciones del ministro de Salud, Mario Lugones, durante su exposición en el evento anual de la AmCham desataron una fuerte polémica política y social. En un tono que sorprendió incluso a parte del auditorio empresario, el funcionario aseguró que el principal problema del PAMI “es que los viejos son viejos”, una frase que generó indignación inmediata.
Lejos de tratarse de un exabrupto aislado, la afirmación expone una mirada profundamente preocupante sobre el rol del Estado frente a los sectores más vulnerables. En lugar de reconocer falencias en la gestión, falta de recursos o problemas estructurales del sistema de salud, Lugones eligió responsabilizar a los propios afiliados: jubilados y pensionados que dependen del PAMI para acceder a medicamentos, tratamientos y atención médica.
El PAMI, que brinda cobertura a más de cinco millones de personas, atraviesa desde hace tiempo una situación crítica: demoras en turnos, recortes en prestaciones y dificultades para acceder a medicamentos. Sin embargo, las palabras del ministro parecen invertir la lógica del problema: no sería el sistema el que falla, sino quienes lo necesitan.
La frase no solo fue interpretada como insensible, sino también como una señal de la orientación ideológica del gobierno de Javier Milei, donde el ajuste sobre el gasto público impacta directamente en áreas sensibles como la salud. En ese contexto, culpar a los adultos mayores por su propia condición biológica resulta, para muchos, una forma de justificar recortes y desresponsabilizar al Estado.
Distintos sectores políticos y sociales salieron a repudiar los dichos. Desde organizaciones de jubilados hasta referentes de la oposición, coincidieron en que se trata de una expresión “inhumana” que desconoce la realidad de millones de argentinos que trabajaron toda su vida y hoy dependen de un sistema cada vez más debilitado.
El episodio deja al descubierto no solo un problema de gestión, sino también de concepción: qué lugar ocupan los jubilados en la Argentina actual. Y, sobre todo, si el Estado está dispuesto a garantizarles una vejez digna o simplemente a señalarlos como una carga.
