El lunes amaneció con un aire de desánimo en la Casa Rosada tras la contundente derrota de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones a gobernador de Corrientes. El candidato libertario, Lisandro Almirón, obtuvo un magro cuarto puesto con apenas el 9,51% de los votos, muy lejos del vencedor, el radical Juan Pablo Valdés, quien se impuso en primera vuelta con el 51,89%. La jornada posterior dejó un sabor amargo en el oficialismo, con críticas internas y un intento por reorientar la estrategia hacia los próximos desafíos electorales.
En los pasillos de la Casa Rosada, el silencio y la introspección predominaron. Según fuentes cercanas al gobierno, el resultado fue un golpe inesperado, aunque algunos, como el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, intentaron minimizarlo: “Era esperable, no nos sorprendió”, declaró, atribuyendo el traspié a la fortaleza de la UCR en una provincia donde lleva décadas en el poder. Sin embargo, en privado, el malestar era evidente. El cuarto puesto de Almirón desató cuestionamientos a la estrategia electoral diseñada por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y figura clave en el armado nacional de LLA. Desde Buenos Aires, se señaló la falta de presencia de figuras nacionales en la campaña correntina, incluyendo la ausencia de Karina en el cierre, marcada por incidentes previos y la polémica por audios que involucraron a miembros del gobierno.
En Corrientes, el búnker libertario se vació rápidamente tras el anuncio de los resultados. Almirón, en un breve comunicado, evitó centrarse en la derrota y apuntó contra la demora de la Justicia electoral correntina en divulgar los datos oficiales, un gesto que reflejó la frustración del espacio. “Esperábamos algo más”, admitió un referente libertario local, reconociendo que el partido, aún en construcción, enfrentó una contienda desigual contra un oficialismo provincial consolidado.
En la Casa Rosada, la derrota se sumó a una serie de resultados adversos en elecciones locales. El foco, ahora, se traslada a las elecciones en la provincia de Buenos Aires, previstas para el próximo domingo. El gobierno busca un “batacazo” que contrarreste el revés correntino y levante el ánimo de las bases libertarias. Francos expresó optimismo sobre las legislativas nacionales de octubre, donde LLA espera un desempeño “ampliamente superior”. Sin embargo, la sombra de los recientes escándalos y la percepción de un armado electoral débil pesan en el ambiente.
El día después de Corrientes dejó al oficialismo en una encrucijada: la necesidad de reagruparse, ajustar estrategias y proyectar fortaleza en un contexto político cada vez más competitivo. En la Casa Rosada, la decepción es palpable, pero también la determinación de mirar hacia adelante, con la esperanza de que los comicios nacionales rediman los tropiezos locales.
