El presidente Javier Milei oficializó la designación de Lisandro Catalán como nuevo ministro del Interior, en un intento por reencauzar el diálogo con las provincias tras una serie de tensiones políticas y la reciente derrota electoral de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. La decisión, anunciada por el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, incluye la reactivación del Ministerio del Interior, que había sido reducido a Secretaría en 2024, y la creación de una Mesa Federal integrada por Catalán, Francos y el ministro de Economía, Luis Caputo, con el objetivo de fortalecer los vínculos con los gobernadores “afines” al proyecto del oficialismo.

Lisandro Catalán, un abogado tucumano de 53 años con una larga trayectoria junto a Francos, asume el cargo tras haber sido su mano derecha como vicejefe de Gabinete de Interior. Su perfil técnico y su experiencia en gestión pública, incluyendo roles en el gobierno de Alberto Fernández y en el Banco Provincia durante la gestión de Daniel Scioli, lo posicionan como un interlocutor clave para tender puentes con las provincias. Sin embargo, el anuncio de priorizar el diálogo con gobernadores “afines” generó críticas y escepticismo entre los mandatarios provinciales, especialmente los vinculados al peronismo.

Repercusiones entre los Gobernadores

La designación de Catalán y la creación de la Mesa Federal fueron recibidas con una mezcla de cautela y demandas por parte de los gobernadores. Muchos mandatarios, incluidos los de provincias no alineadas con el oficialismo, como Axel Kicillof de Buenos Aires, expresaron que el nuevo ministro debe tener “poder de decisión” real para negociar temas clave, como el Presupuesto 2026 y la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). La exclusión explícita de gobernadores no “afines” en el diálogo generó críticas, con algunos mandatarios peronistas señalando que esta postura limita las posibilidades de un federalismo inclusivo. Kicillof, por ejemplo, había solicitado días antes una reunión directa con Milei, un pedido que, según el tono del anuncio, parece haber sido ignorado.

Los gobernadores también ven en el Presupuesto nacional un “primer test” para evaluar el alcance de la autoridad de Catalán. La percepción generalizada es que, si bien la reactivación del Ministerio del Interior es un gesto hacia las provincias, la falta de un interlocutor con poder real podría frustrar las expectativas. Algunos mandatarios, según reportes, “descreen” de la convocatoria de Milei y exigen gestos concretos, como el compromiso de no vetar los ATN, para tomar en serio la propuesta de diálogo.

Contexto Político y Perspectivas

La decisión llega en un momento de debilidad para el oficialismo, tras la derrota electoral en Buenos Aires, que profundizó la crisis interna de La Libertad Avanza y fortaleció la posición de los gobernadores opositores. La designación de Catalán, junto con la incorporación de Caputo a la Mesa Federal, responde a la necesidad de retomar la iniciativa política y avanzar en las reformas estructurales prometidas por Milei. Sin embargo, la estrategia de limitar el diálogo a provincias alineadas podría complicar las negociaciones en un escenario donde el oficialismo necesita apoyo legislativo para aprobar medidas clave.

La designación de Lisandro Catalán como ministro del Interior marca un intento del gobierno nacional por recomponer su relación con las provincias, pero la exclusión de gobernadores opositores y las dudas sobre el poder real del nuevo ministro generan incertidumbre. Los próximos pasos, especialmente en torno al Presupuesto y los ATN, serán cruciales para determinar si esta movida logra apaciguar las tensiones o si, por el contrario, profundiza la grieta con los mandatarios provinciales.

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