La senadora del PRO por Córdoba, Carmen Álvarez Rivero, protagonizó un episodio calificado como «papelón» durante la reunión de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la Nación, que ella misma preside. La controversia se desató en el marco de una discusión sobre proyectos con media sanción de Diputados relacionados con mejoras jubilatorias, un tema sensible que el oficialismo buscaba evitar tratar.
Según reportes, Álvarez Rivero intentó bloquear el debate de estos proyectos, argumentando que no estaban en el temario de la reunión, cuya finalidad inicial era la elección de autoridades de la comisión. Tras ser ratificada como presidenta, la senadora propuso levantar la sesión rápidamente para evitar el tratamiento de las iniciativas previsionales. En un movimiento sorpresivo, llegó incluso a abandonar la reunión, asumiendo que su salida interrumpiría el debate. Sin embargo, su estrategia falló estrepitosamente: ni los senadores de su propio bloque, como Guadalupe Tagliaferri, ni los de la UCR la acompañaron, y la oposición, liderada por Unión por la Patria, continuó con la sesión.
El senador kirchnerista Mariano Recalde, junto a otros legisladores, insistió en mantener la reunión, y el senador pampeano Daniel Bensusán llegó a advertirle a Álvarez Rivero que, de no ceder, corría el riesgo de ser desplazada de la presidencia de la comisión. «Me convenció, me convenció», expresó la senadora al regresar, forzada por la situación, para aceptar la votación de una moción que finalmente permitió avanzar con los dictámenes de los proyectos jubilatorios, aprobada por nueve votos, incluyendo el de Tagliaferri.
El episodio expuso las tensiones entre el oficialismo y sus aliados, así como la falta de coordinación estratégica de Álvarez Rivero, quien quedó en el centro de las críticas por su manejo errático de la reunión. Medios como Infobae y DataClave, junto con posteos en la red social X, calificaron el incidente como un «insólito papelón» que permitió a la oposición lograr su objetivo de avanzar con la discusión de las leyes jubilatorias, a pesar de la resistencia inicial. Este traspié no solo debilitó la posición del oficialismo en el Senado, sino que también puso en evidencia las fisuras dentro del bloque PRO y sus aliados libertarios.
