Sebastián García Díaz buscó notoriedad pública denunciando gastos de la legislatura provincial. Solo cuestionó los de la bancada de Hacemos Unidos por Córdoba. Obvió convenientemente los de la legisladora Nancy Almada, del Frente Cívico, con un vínculo muy cercano a Luis Juez, quien pidió un reintegro de 685 mil pesos, que según consta en la página de transparencia de la legislatura, utilizó para “cortesías y homenajes”.


También omitió Garcia Diaz los gastos de Miguel Nicolás de la UCR por 1.8 millones de pesos que usó para regalar bicicletas y los de Oscar Tamis del PRO por 1.6 millones de pesos sin justificar. Tambien los de Matías Godzenovich, quien recibió casi un millón de pesos que tampoco justifico.
Consultado García Díaz sobre si cobra y es asesor en el Senado de la Nación, respondió que si, pero que no debería cobrar (podría no hacerlo si quisiera). Asimismo admitió que utiliza pasajes gratis para viajar y luego indicó que al Senado <<habría que ponerle una bomba>>, siendo él mismo miembro del cuerpo de los 9 asesores que la senadora Carmen Álvarez Rivero, su prima hermana y jefa en la tarea de asesor, posee en el cuerpo.
Varias conclusiones para mencionar brevemente:
a) estamos seguros que a la práctica de nombrar familiares rentados en el Estado, en todos los casos que no se relacionen con él, García Díaz, las denunciará por nepotismo.
b) estamos muy seguros que Garcia Diaz no asistirá a trabajar el dia que se le ponga la bomba al Senado.
c) todo lo señalado anteriormente confirma que los boludos y las hormigas no se extinguirán jamás de la faz de la Tierra y que ante un eventual suceso de destrucción, para la supervivencia de García Díaz solo es cuestión de esperar la evolución de la hipocresía e impunidad autopercibida y autoasignada por la Sagrada Familia cordobesa.

