La Libertad Avanza se impuso en una jornada de baja participación
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) celebró elecciones legislativas para renovar 30 de las 60 bancas de la Legislatura porteña. En una jornada marcada por una participación electoral del 53,26% —notablemente inferior al 73,4% de 2021—, La Libertad Avanza (LLA), encabezada por el vocero presidencial Manuel Adorni, se alzó con una victoria histórica, obteniendo el 30,19% de los votos. Este resultado desplazó al PRO, tradicional fuerza dominante en la ciudad, a un tercer puesto inédito, marcando su primera derrota en 20 años.
Con el 97% de las mesas escrutadas, Adorni consolidó el triunfo de LLA, seguido de cerca por Leandro Santoro de Es Ahora Buenos Aires (peronismo), con un 27,45%. Silvia Lospennato, candidata del PRO bajo el sello Buenos Aires Primero, quedó relegada al tercer lugar con un 15,79%, un duro revés para el partido fundado por Mauricio Macri. Horacio Rodríguez Larreta, con su nuevo espacio Volvamos Buenos Aires, obtuvo un 8,08%, mientras que otras fuerzas, como el Frente de Izquierda (3,17%) y la Coalición Cívica (2,5%), lograron representación menor o, en el caso de esta última, no alcanzaron bancas.
El mapa electoral porteño mostró una clara división geográfica: LLA dominó en 9 de las 15 comunas, especialmente en el norte de mayor poder adquisitivo, con picos como el 45,9% en Puerto Madero y el 37,9% en la Comuna 2. Santoro, por su parte, se impuso en las 6 comunas restantes, consolidando el voto peronista en zonas del sur y centro. La debacle del PRO fue total, sin victorias en ninguna comuna, un hecho sin precedentes para el partido que gobernó la ciudad desde 2007.
La baja participación, con apenas 1,6 millones de los 3 millones de habilitados votando, reflejó un descontento generalizado, según analistas. Vanina Biasi, candidata del Frente de Izquierda, señaló que los resultados muestran una población «defraudada por los gobiernos que se vienen sucediendo». La polarización entre LLA y el peronismo, sumada a la fragmentación del voto no peronista —con la UCR, Coalición Cívica y Larreta compitiendo por separado—, benefició a Adorni, aunque su 30% representa solo el 15% del padrón total, lejos del apoyo de Javier Milei en el balotaje presidencial de 2023.

El uso de la Boleta Única Electrónica (BUE) permitió un escrutinio rápido, con los primeros resultados oficiales difundidos antes de las 19:30, tras alcanzar el 33% de mesas escrutadas por comuna y el 25% a nivel general, según lo dispuesto por el Tribunal Electoral. Esto aceleró la publicación de datos en el sitio oficial del Instituto de Gestión Electoral (caba.datosoficiales.com).
Las reacciones no se hicieron esperar. Guillermo Francos, jefe de Gabinete, destacó la relevancia del triunfo para «consolidar el proyecto de Javier Milei», mientras Adorni, desde el búnker libertario en el Hotel Libertador, proclamó una «tabula rasa», invitando a otros espacios a sumarse a LLA. Por el lado del PRO, Mauricio Macri reconoció el error estratégico de desdoblar las elecciones, admitiendo que la agenda nacional impuesta por Milei convirtió los comicios en un «plebiscito» sobre su gestión. Silvia Lospennato denunció una campaña «llena de agresiones» y fake news, como un video viral generado con inteligencia artificial que afectó al PRO en la previa electoral.
En la Legislatura, LLA obtuvo 13 bancas, el peronismo 20, el PRO 10, Volvamos Buenos Aires 3 y el Frente de Izquierda 1, alterando el equilibrio de fuerzas. Este resultado debilita el control del PRO y pone en jaque su estrategia hacia las elecciones nacionales de octubre. Mauricio Macri, lejos de retirarse, insistió en negociar acuerdos con LLA en la provincia de Buenos Aires, aunque la tensión entre ambos espacios, exacerbada por cruces durante la campaña, complica el panorama.
Estas elecciones, más allá de lo local, reflejaron una medición de fuerzas nacionales. La victoria de LLA refuerza el proyecto libertario de cara a 2025, pero la baja participación y el ajustado margen sobre el peronismo sugieren que el escenario político porteño permanece competitivo y fragmentado.
