En medio de la baja sostenida de la recaudación, 23 de las 24 jurisdicciones registraron pérdidas reales en el último trimestre. Salta fue la única provincia que logró crecer por encima de la inflación.
El gobierno nacional recortó más de $533 mil millones en términos reales a las provincias en concepto de coparticipación federal durante el último trimestre, profundizando la tensión financiera con los gobernadores en un contexto de caída sostenida de la recaudación.
Según los datos disponibles, aunque las transferencias mostraron una suba nominal de entre el 25% y el 33%, el impacto de la inflación provocó que casi todas las provincias registraran pérdidas reales de recursos, afectando su capacidad de gasto y funcionamiento.
Córdoba y Santa Fe, las más perjudicadas
Entre las jurisdicciones más golpeadas aparecen Córdoba y Santa Fe, que en conjunto perdieron más de $130 mil millones en términos reales, lo que representa cerca de un quinto del total de fondos coparticipables que las provincias dejaron de percibir en el período analizado.
La Ciudad de Buenos Aires también se ubicó entre las más afectadas, con una caída real del 4,6%, equivalente a unos $17,7 mil millones menos en poder adquisitivo.
Provincias con menor impacto y excepciones
En contraste, Salta fue la única provincia que logró aumentar los recursos coparticipables incluso descontando la inflación, con un crecimiento real de $4,4 mil millones respecto del mismo período del año anterior.
Por su parte, Neuquén, impulsada por la actividad vinculada a Vaca Muerta, fue una de las menos perjudicadas, con una baja real de apenas 0,7%. Mendoza y Misiones, gobernadas por aliados políticos del oficialismo nacional, también registraron caídas más moderadas.
En tanto, la provincia de Buenos Aires —administrada por Axel Kicillof— quedó fuera del grupo de las más perjudicadas, con una pérdida real estimada en 2,4%.
Un escenario fiscal cada vez más complejo
La reducción de recursos llega en un momento delicado para las administraciones provinciales, que enfrentan mayores demandas sociales y dificultades para sostener servicios esenciales. La combinación entre menor recaudación y recortes en términos reales profundiza la presión sobre las cuentas públicas locales y anticipa un escenario de creciente tensión política y financiera entre las provincias y la Nación.

