Mientras el Gobierno asegura que la inflación está bajo control, documentos técnicos muestran que dentro de las categorías utilizadas para relevar precios todavía aparecen productos tecnológicos prácticamente desaparecidos del consumo masivo. La presencia de bienes como diskettes, walkman, videocaseteras y máquinas de escribir reaviva las críticas sobre la falta de actualización real en los criterios de medición.

La planilla difundida expone un listado de artículos incluidos dentro de las clasificaciones utilizadas para seguir la evolución de los precios. Aunque el oficialismo sostiene que se trata de categorías técnicas amplias, especialistas cuestionan que la estructura conserve productos que ya no forman parte del gasto cotidiano de la población y que podrían distorsionar la lectura del costo de vida real.

Los productos que siguen figurando

Entre los bienes incluidos aparecen:

  • Equipos de TV y video casete
  • Videocaseteras y videograbadores
  • Walkman y discman
  • Cámaras de video tradicionales y proyectores de películas
  • Máquinas de escribir
  • Calculadoras
  • Impresoras y scanners
  • Disquetes
  • Casetes de audio
  • CD y DVD
  • Video casetes grabados
  • Películas para filmación y soportes físicos de grabación

También figuran insumos asociados a tecnologías prácticamente discontinuadas, como casetes vírgenes, elementos para grabación analógica y medios físicos hoy reemplazados por almacenamiento digital y servicios en la nube.

Una medición cuestionada

Economistas y analistas advierten que mantener dentro de la estructura bienes con presencia marginal en el mercado evidencia un atraso metodológico que choca con los hábitos de consumo actuales, dominados por plataformas digitales, celulares inteligentes, suscripciones online y servicios virtuales.

Las críticas apuntan a que una canasta con componentes desactualizados puede terminar ofreciendo una foto distorsionada del impacto real de la inflación sobre los hogares, especialmente en rubros tecnológicos donde la transformación fue total en la última década.

El trasfondo político

La polémica llega en un contexto en el que el Gobierno defiende con fuerza los datos de inflación y sostiene que el proceso de desaceleración es sólido. Sin embargo, la aparición de estos listados alimenta sospechas sobre la solidez técnica de las mediciones y vuelve a instalar el debate sobre si los indicadores oficiales reflejan efectivamente el costo de vida actual.

Mientras el equipo económico insiste en mostrar mejoras en los números, la discusión ya no pasa solo por el porcentaje mensual sino por la base misma sobre la que se construyen esos datos. Y la pregunta que empieza a repetirse es incómoda: si la inflación se mide con productos que ya no existen en el consumo real, qué tan fiel es el índice que se presenta como reflejo de la economía cotidiana.

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