La Fábrica Argentina de Aviones “Brigadier San Martín” S.A. (FAdeA), una empresa estratégica para la defensa y el desarrollo tecnológico de Argentina, atraviesa un momento crítico tras anunciar el cierre temporal de su planta por 72 horas. La medida, que afecta a unos 720 trabajadores, responde a tensiones internas desatadas por el pago incompleto de salarios y protestas gremiales, generando incertidumbre sobre el futuro de la fábrica.

El conflicto se originó el pasado jueves, cuando los empleados recibieron solo el 30% de sus haberes correspondientes a abril. Esta situación derivó en una movilización dentro de la planta el viernes, con la intervención de efectivos policiales para resguardar el orden. Como medida paliativa, ese mismo día se abonó una suma fija de $500.000 al personal no jerárquico, gracias a gestiones del presidente de FAdeA, Julio Manco, quien destinó fondos del proyecto Embraer para este fin. Sin embargo, los empleados jerárquicos no recibieron este adelanto, y el pago parcial cubre apenas entre el 50% y 60% de los salarios, según Rogelio Trapote, representante del Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA).

FAdeA justificó el cierre temporal argumentando la necesidad de “garantizar la seguridad del personal y resguardar los bienes y sistemas de armas de la empresa y sus clientes” tras los incidentes del viernes. La empresa aclaró que esta interrupción no afectará los haberes y que se realizan gestiones intensivas para normalizar los pagos. Sin embargo, desde el STA, Marcelo Bertorello expresó su desacuerdo con el comunicado oficial, negando que el cierre responda a conflictos sindicales internos y señalando la falta de contratos con la Fuerza Aérea, que históricamente representa el 80% de los ingresos de la fábrica.

La crisis financiera de FAdeA se atribuye principalmente a la demora en la firma de nuevos contratos con el Estado nacional, exacerbada por auditorías pendientes y pasos legales que frenan la renovación de acuerdos. A esto se suma un déficit estructural: el presupuesto 2025 estima ingresos operativos por $53.000 millones, pero gastos superiores a $56.000 millones, proyectando una pérdida de $2.700 millones. En 2024, la empresa acumuló un rojo cercano a los US$10 millones, según fuentes periodísticas.

El diputado nacional Oscar Agost Carreño, del bloque Encuentro Federal, presentó un proyecto exigiendo al Poder Ejecutivo información detallada sobre las razones del cierre y las condiciones laborales de los trabajadores. “FAdeA es una empresa estratégica que no puede operar en condiciones de incertidumbre”, afirmó, destacando las tensiones laborales y el impacto en la defensa nacional.

Mientras tanto, los trabajadores realizaron una asamblea el lunes frente a la planta, reclamando el pago completo de salarios y una recomposición salarial urgente, dado que el salario promedio está “casi en la línea de pobreza”, según Trapote. La falta de fondos también ha paralizado proyectos clave, como la producción del avión instructor IA-100 Malvina y contratos con Uruguay y Paraguay, además de afectar tareas básicas como el mantenimiento de la planta.

La situación de FAdeA refleja un desafío mayor para la industria aeronáutica argentina, en un contexto de restricciones presupuestarias y reestructuraciones. Los trabajadores y gremios esperan que el conflicto se resuelva en la mesa del Ministerio de Defensa, mientras el futuro de esta histórica fábrica, fundada en 1927, pende de un hilo.

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