Diego Orlando Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), se encuentra en el centro de una tormenta política y judicial tras su desplazamiento del cargo el pasado 20 de agosto de 2025, luego de la filtración de audios que lo vinculan a presuntas maniobras de corrupción en la compra de medicamentos. Según fuentes cercanas, Spagnuolo atraviesa un momento de profunda incertidumbre, oscilando entre la furia, la decepción y el miedo, mientras evalúa sus próximos pasos en medio de un escándalo que sacude al gobierno de Javier Milei.
Spagnuolo, un abogado sin experiencia previa en temas de discapacidad pero con una relación cercana al presidente Milei, asegura que el Gobierno le envió emisarios ofreciéndole el respaldo de dos estudios de abogados, propuesta que rechazó. En conversaciones con su círculo íntimo, el exfuncionario expresó sentirse traicionado por figuras clave del oficialismo, incluyendo al propio Milei, su hermana Karina, y los hermanos Martín y Eduardo “Lule” Menem. “Me tendieron una cama”, habría dicho, según allegados, quienes también destacan su temor por su seguridad personal: “Está cagado hasta las patas”, afirmó uno de ellos. Este miedo se ve reforzado por la sospecha de que sus comunicaciones fueron intervenidas, lo que lo lleva a dudar sobre quiénes están detrás de las grabaciones que desencadenaron el escándalo.
El extitular de la Andis, que fue apartado tras la difusión de audios donde se le atribuye hablar de coimas vinculadas a la droguería Suizo Argentina y mencionar a figuras del entorno presidencial, evalúa presentarse como “imputado colaborador” o “arrepentido” en la causa que tramitan el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Franco Picardi. Esta posibilidad genera nerviosismo en la Casa Rosada, donde temen que Spagnuolo revele información comprometedora que podría implicar a altos funcionarios. “Si yo hablo, armo un quilombo padre”, habría advertido a un amigo, según reporta La Nación. Sin embargo, su decisión no está tomada: también contempla cerrar filas con el Gobierno, dependiendo de cómo se desarrollen los acontecimientos judiciales y políticos.
El caso, que incluye allanamientos, secuestro de teléfonos y la prohibición de salida del país para Spagnuolo y otros involucrados, ha escalado rápidamente. Los audios filtrados, difundidos por el canal de streaming Carnaval, sugieren un sistema de coimas que involucraría a la droguería Suizo Argentina, vinculada a los Menem, y pagos que ascenderían a sumas millonarias. Spagnuolo insiste en que su intención era limpiar la Andis de irregularidades, pero se encontró con un entramado que lo superó. “Él es abogado, tiene calle y cuidaba su firma”, aseguran desde su entorno, señalando que las licitaciones cuestionadas eran manejadas por otro funcionario, Daniel Garbellini.
Mientras la Justicia avanza y el Gobierno busca contener el impacto político, Spagnuolo permanece en soledad, apoyado solo por un reducido grupo de amigos. Su pareja vive en España, su madre en Bahía Blanca y su hermano enfrenta problemas de salud. En este contexto, el exfuncionario medita si colaborar con la Justicia o enfrentar las acusaciones en silencio, en un caso que podría desencadenar una crisis institucional sin precedentes para el gobierno de Milei.
