La diputada nacional por La Libertad Avanza, María Celeste Ponce, volvió a instalarse en el centro de la polémica este fin de semana al responder un tuit de la red H.I.J.O.S. que recordaba la consigna “Son 30.000”. Ponce escribió sin vueltas: “No fueron 30.000. No fueron inocentes, eran terroristas. Basta de adoctrinamiento y zurdería barata. Viva la Patria y la verdad”.

La respuesta, que niega abiertamente la cifra de desaparecidos aceptada por la justicia argentina y por todos los organismos internacionales de derechos humanos, generó una reacción inmediata y masiva. Miles de usuarios le recordaron que la cantidad de 30.000 víctimas fue reconocida por los propios tribunales que juzgaron a las juntas militares y que equiparar a esas víctimas con “terroristas” es el mismo discurso que utilizaron los genocidas en los años setenta y ochenta.

En medio del intercambio, un abogado cordobés le reprochó su inactividad legislativa y le preguntó qué había hecho en casi dos años de mandato.

Ponce le contestó con un insulto directo: “Andá a pegarte un baño, zurdo inmundo”. El mensaje se viralizó de inmediato y terminó de encender la indignación.


Y es que, efectivamente, María Celeste Ponce no ha presentado un solo proyecto de ley desde que asumió su banca en diciembre de 2023. Según los registros oficiales del Congreso, es una de las diputadas con menor productividad de todo el recinto, algo que contrasta con su permanente exposición en redes sociales, donde alterna fotos en ropa interior, mensajes religiosos y ataques frontales a todo lo que considere “zurdo”.

Precisamente la religión es otro de los ejes que la diputada usa para construir su imagen pública. Este año viajó a Israel y se bautizó en el río Jordán, ceremonia que compartió con gran despliegue: “No soy más esclava, me levanté para vivir en la luz”, escribió entonces, presentándose como una mujer renacida en la fe. Su biografía de Twitter resume su tríada: “Dios, Patria y Familia”.

El nuevo exabrupto llega a pocos días del aniversario del retorno de la democracia y en un contexto donde el negacionismo vuelve a asomar la cabeza en algunos sectores del oficialismo. Organizaciones de derechos humanos, opositores y hasta usuarios que no comulgan con el kirchnerismo coinciden en que una legisladora nacional no puede banalizar el terrorismo de Estado ni insultar a ciudadanos desde una cuenta oficial. Por ahora, desde La Libertad Avanza nadie salió a marcarle la cancha a la diputada cordobesa que, una vez más, prefiere la provocación antes que el trabajo legislativo.

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