El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó haber mantenido contactos con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez para exigirle a su gobierno “acceso total” a Venezuela, con especial foco en los recursos petroleros del país sudamericano. La declaración elevó la tensión bilateral y generó fuertes repercusiones políticas y diplomáticas en la región.
Según trascendió desde Washington, Trump sostuvo que Estados Unidos necesita ese acceso para garantizar la “estabilidad” y la “reconstrucción” de Venezuela, un argumento que fue interpretado por el chavismo y por distintos gobiernos latinoamericanos como una intromisión directa en la soberanía venezolana. El mandatario norteamericano volvió a insistir en que la crisis económica y política del país caribeño habilita una participación más activa de EE.UU. en sus asuntos internos.

Desde Caracas, Delcy Rodríguez respondió con un tono más moderado, llamando al diálogo y a la cooperación bilateral, aunque remarcó que cualquier vínculo con Estados Unidos debe darse en el marco del respeto al derecho internacional y a la autodeterminación. Funcionarios venezolanos rechazaron de plano la idea de conceder un “acceso total” a los recursos estratégicos, en particular al petróleo, principal fuente de ingresos del país.
Las declaraciones de Trump se producen en un contexto de creciente tensión geopolítica, marcado por sanciones económicas, disputas diplomáticas y versiones cruzadas sobre el rol de Estados Unidos en la crisis venezolana. Analistas internacionales advierten que el planteo de “acceso total” no tiene antecedentes recientes en la diplomacia regional y podría profundizar el aislamiento de Washington frente a otros países de América Latina.
Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, un factor que históricamente ha estado en el centro de la relación con Estados Unidos. Para el gobierno venezolano, cualquier intento de condicionar el control de esos recursos es visto como una amenaza directa a su soberanía; para Trump, en cambio, se trata de un punto clave de su estrategia hacia el país caribeño.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue con atención la escalada verbal, en un escenario que vuelve a poner a Venezuela en el centro de la disputa política y económica del continente.
