La Confederación General del Trabajo (CGT), la principal central obrera de Argentina, ha convocado a un paro general de 24 horas para el próximo jueves 10 de abril de 2025, marcando la tercera huelga de este tipo desde que Javier Milei asumió la presidencia el 10 de diciembre de 2023. Esta medida, que se extenderá a 36 horas con una movilización previa el miércoles 9 de abril junto a los jubilados, refleja el creciente malestar de los sindicatos ante las políticas económicas y sociales del gobierno libertario. La CGT, acompañada por diversos gremios y sectores críticos, busca visibilizar su rechazo al ajuste económico, la falta de diálogo con el Ejecutivo y lo que consideran un ataque directo a los derechos laborales y previsionales.

Motivos del Paro: Reclamos y Críticas al Gobierno

El anuncio del paro, ratificado por el Consejo Directivo de la CGT, responde a una serie de demandas que la central obrera considera urgentes. Entre los principales reclamos se encuentran la exigencia de paritarias libres y homologadas, un aumento de emergencia para los jubilados y la reactivación de la obra pública, paralizada por decisión del gobierno. Héctor Daer, uno de los cotitulares de la CGT, ha sido enfático al señalar que “no hay comunicación con el Gobierno”, destacando la ruptura de canales de diálogo con la Casa Rosada. Daer también criticó la represión policial durante la reciente marcha de jubilados, calificándola como una muestra de la “violencia de un gobierno autoritario”.

La CGT apunta al ajuste económico implementado por Milei como el núcleo de su descontento. Según los sindicalistas, las políticas de desregulación, el congelamiento salarial y la apertura indiscriminada de importaciones han generado suspensiones en la industria, pérdida de empleo y una caída del poder adquisitivo que afecta especialmente a los sectores más vulnerables. Además, se denuncia la presión del Ministerio de Economía sobre las cámaras empresariales para limitar los aumentos salariales, lo que consideran una intervención indebida en las negociaciones colectivas.

Quiénes Adhieren: Un Frente Amplio Contra el Ajuste

El paro del 10 de abril contará con una amplia adhesión de gremios clave, lo que asegura un fuerte impacto en la actividad económica y la movilidad. Entre los sindicatos confirmados se destacan:

  • Transporte: La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), liderada por sectores cercanos a Hugo Moyano, se suma a la medida, garantizando la paralización de colectivos, trenes y subtes. Sin embargo, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) en algunas regiones, como Tucumán, ha anunciado que no adherirá, generando tensiones internas en el movimiento obrero.
  • Industria: Gremios como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) y la Federación de Trabajadores de la Industria Alimenticia (FTIA) se plegarán, afectando sectores productivos clave.
  • Salud y Servicios Públicos: El sindicato de Sanidad y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) participarán, limitando la atención en hospitales a guardias mínimas y paralizando dependencias estatales.
  • Aeronáuticos: Los gremios APLA (pilotos), APA (personal aeronáutico) y UPSA (personal superior) suspenderán vuelos, afectando tanto rutas domésticas como internacionales.

Además, la CGT acompañará el miércoles 9 a la Mesa Coordinadora de Jubilados en su marcha al Congreso, sumándose a un sector que ha intensificado sus protestas por la falta de actualización de haberes y el congelamiento del bono previsional. Otros actores, como movimientos sociales y partidos de izquierda, también han expresado su apoyo, aunque no siempre bajo la órbita directa de la central obrera.

Críticas al Gobierno y Tensiones Internas

La postura de la CGT no está exenta de cuestionamientos. Desde sectores más combativos, como el ala moyanista, se acusa a la conducción de haber mantenido una tregua implícita con Milei durante meses, permitiendo despidos y recortes sin una respuesta contundente. “La CGT pactó 11 meses con Milei y ahora llama a un paro que no busca derrotar el plan motosierra”, señalan críticos en redes sociales, proponiendo un “paro activo de 36 horas” con asambleas de base.

Por su parte, el gobierno ha intentado minimizar la medida. El vocero presidencial, Manuel Adorni, calificó el paro como “un sinsentido” y acusó a la CGT de estar “del lado equivocado de la historia”. Desde Casa Rosada se insiste en que las protestas sindicales fortalecen al oficialismo al desgastar la imagen de los gremios, mientras se exploran negociaciones con dirigentes dialoguistas para desactivar la huelga, un esfuerzo que hasta ahora parece infructuoso.

Un Escenario de Conflictividad en Ascenso

El paro del 10 de abril se inscribe en un abril cargado de tensiones sociales. A las acciones de la CGT se suman paros docentes universitarios (17 y 18 de abril), la marcha por el Día de la Memoria (24 de marzo) y la movilización del Día del Trabajador (1 de mayo), también impulsada por la central. Este cronograma refleja un movimiento obrero en crisis pero decidido a recuperar protagonismo frente a un gobierno que, según sus detractores, prioriza el ajuste fiscal por sobre las necesidades de los trabajadores y jubilados.

En definitiva, el tercer paro general contra Milei pone de manifiesto la fractura entre el sindicalismo y el Ejecutivo, así como las divisiones internas en la propia CGT. Mientras los gremios se preparan para una jornada de lucha, el país observa si esta medida logrará torcer el rumbo de las políticas libertarias o si, por el contrario, consolidará la polarización entre un gobierno que defiende su “libertad de mercado” y una clase trabajadora que siente sus derechos amenazados.

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