A 800 días del inicio de la gestión de Javier Milei, el panorama social en Argentina revela una fractura profunda entre la retórica oficialista y la realidad del bolsillo de los ciudadanos. El estudio nacional de marzo de 2026 realizado por la consultora Explanans, bajo la dirección ejecutiva de Sebastián Puechagut y la coordinación de Martín Notarfrancesco y Daniela Piccone, muestra a un gobierno que ha decidido refugiarse en una decisión política de formato bélico. Esta investigación se basó en una muestra de 4.068 casos recolectados entre el 18 y el 28 de febrero de 2026, con un margen de error del 1,54%.  

La estrategia oficial busca blindar ideológicamente a su núcleo de apoyo frente a la pérdida de adhesiones fruto del estancamiento económico. Sin embargo, la evaluación general del gobierno se inclina hoy mayoritariamente hacia el lado crítico, con un 53,6% de desaprobación y una nota promedio nacional que cayó de 5,4 en diciembre a 4,8 en marzo. El dato más alarmante es el 42,9% de los encuestados que califica la gestión con la nota mínima de 1. Esta fuga de apoyo es especialmente significativa en el segmento de 31 a 50 años, donde la valoración negativa alcanza el 61%.  

El contrato político de Milei, que no descansaba en el bienestar presente sino en la promesa de un sacrificio útil, muestra signos de agotamiento. Según los datos de Explanans, el 52,3% de los consultados afirma que su economía personal está hoy peor que antes y, por primera vez, la expectativa de estar peor el próximo año (46,7%) supera a la de una posible mejora (43,0%). Cuando la fe en el premio futuro se agrieta, el ajuste deja de verse como un tránsito y empieza a sentirse como un destino.  

Incluso en términos territoriales, el oficialismo pierde terreno en centros urbanos históricamente amigables como la Ciudad de Buenos Aires, que ahora registra una nota promedio de 4,5, igualando los niveles de crítica de la provincia de Buenos Aires. El gobierno queda así replegado sobre sus bastiones de Córdoba y Mendoza mientras la desconfianza institucional crece: un 52,6% de la población ya no cree en las cifras del INDEC.  

La única fortaleza que sostiene al presidente es la falta de una alternativa capaz de capitalizar esta erosión. En la comparación directa con Axel Kicillof, la sociedad permanece dividida casi en partes iguales, lo que le permite al oficialismo mantener centralidad política a pesar de la crisis. Sin embargo, el informe de Explanans concluye que el recurso permanente a la confrontación es un camino eficaz para retener el núcleo propio, pero no necesariamente para volver a crecer.  

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