La causa que investiga el presunto esquema de corrupción dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó en las últimas horas un elemento explosivo: la Justicia puso bajo la lupa a un socio de Fred Machado, el empresario detenido en Estados Unidos por una megacausa de narcotráfico y lavado. Según los investigadores, este socio habría actuado como “lavador de dinero” dentro del circuito paralelo que drenó millones de pesos del programa Incluir Salud.

El señalamiento surge de los cruces de información contable, movimientos bancarios y comunicaciones detectadas en los teléfonos de los imputados. El fiscal Franco Picardi sostiene que el entramado no solo direccionaba contrataciones y generaba sobreprecios, sino que además contaba con una estructura financiera propia, diseñada para blanquear y redistribuir los retornos provenientes de droguerías y proveedores ligados a medicamentos de alto costo.

Un engranaje clave en la ruta del dinero

El socio de Machado —cuyo nombre la Justicia mantiene bajo reserva para evitar entorpecer medidas en curso— aparece mencionado en chats, registros de transferencias y anotaciones asociadas al circuito de retornos. Los investigadores creen que cumplía un rol técnico: armar sociedades interpuestas, mover fondos entre cuentas vinculadas y simular operaciones comerciales para disfrazar el origen de los pagos ilícitos.

El vínculo con Machado no es menor. La fiscalía intenta reconstruir si ese lazo facilitó el acceso a estructuras financieras ya utilizadas por el empresario en otras maniobras investigadas internacionalmente. Esa línea de trabajo es, para el juzgado, una de las claves para explicar cómo un organismo estatal pudo sostener durante meses un flujo estable de dinero irregular sin dejar rastros evidentes en los sistemas de control interno.

La estructura paralela

La causa ya tiene 15 imputados, incluidos exfuncionarios, operadores y empresarios farmacéuticos. En la reconstrucción judicial aparece un patrón repetido: droguerías que obtenían expedientes direccionados, precios inflados y un sistema de “comisiones” que regresaban a la estructura interna de ANDIS.

El socio de Machado habría intervenido en el tramo final: convertir esos retornos en dinero circulante, distribuirlos, o enviarlos a cuentas que aparentaban actividades lícitas. Para el fiscal, su participación explica la sofisticación del mecanismo y su capacidad para funcionar con bajo riesgo de rastreo.

Un caso que escala

El hallazgo complicó aún más la situación procesal de varios imputados, entre ellos Diego Spagnuolo y Daniel Garbellini, a cargo de las áreas que manejaban expedientes sensibles. También abrió una nueva línea de colaboración entre la Justicia argentina y organismos federales de Estados Unidos, que ya investigan a Machado por lavado transnacional.

Fuentes judiciales sostienen que la hipótesis ahora es más amplia: no solo hubo corrupción administrativa, sino que la estructura habría sido lo suficientemente sólida como para conectarse con redes de lavado ya activas.

El expediente promete escalar. Si la Justicia comprueba que parte de los fondos desviados terminaron integrándose a un circuito financiero clandestino vinculado a Machado, la causa ANDIS podría convertirse en uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años.

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