Lo simbólico no siempre es simple capricho poético. Como en el caso de Clarín en Córdoba, que puede considerarse un ejemplo si analizamos su nuevo negocio directamente ligado al «mear» y «cagar», funciones para las que el grupo cuenta con un enorme expertise en referencia a la sociedad argentina. Sucede que, donde el grupo monopólico había instalado un diario en Córdoba y prometía informar, esclarecer y sobre todo bendecir a los ciudadanos con su credo de libertad de prensa, ahora, y en función de los buenos negocios que la Libertad Avanza le asegura, instalaron una empresa para distribuir los pañales a los jubilados de PAMI. Esto a partir de una licitación siempre floja en las que las empresas de Clarín participan rutinariamente con todos los gobiernos desde Jorge Rafael Videla a la actualidad. Urbano Express S.A. es la empresa que se quedó con la polémica licitación del honesto PAMI libertario para repartir pañales de adultos en todo el país. Los fabricantes acusan a la firma de haber sido favorecida por el Gobierno en un proceso exprés y direccionado. El contrato cuestionado es por unos US$450 millones. La empresa está vinculada al Grupo Clarín y a la familia Román -empresarios del rubro portuario- y la denuncia generó tal repercusión pública que el propio vocero y actor presidencial, Manuel Adorni, salió a aclarar que ellos son «honestos» y «anticasta», sin aportar más detalles.
El reparto de pañales de PAMI se hizo históricamente a través de un convenio entre el organismo y las farmacias de todo el país, donde los beneficiarios debían retirar los productos. Ahora eso cambió y los reparte Clarín a partir del millonario contrato referido. En Córdoba, la base de operaciones del negocio entre la «libertad de prensa» y «la Libertad Avanza», es el inmueble de avenida La Voz del Interior 6020 (nomenclatura que forma parte del despropósito succionador de glande que Luis Juez ejercitó con el grupo mediático desde siempre, y en especial cuando siendo intendente bautizaba las calles de la ciudad con nombres de empresas de Clarín. El mismo grupo cuyas empresas ganan licitaciones estafando a los jubilados). Allí funcionaba uno de los diarios que Clarín cerró en el último tiempo en Córdoba en el marco de su política de achicamiento del negocio periodístico. Parece más rentable ganar licitaciones para repartir pañales a los jubilados, a quienes tampoco beneficiarán demasiado porque los fondos del PAMI alcanzan para los contratos con Clarín pero no para proveer la cantidad adecuada de pañales a los afiliados. Sólo les llevará 90 unidades por mes a cada afiliado que demuestre necesitarlo. El promedio de uso es de 150 unidades mensuales. Las que les faltarán a los jubilados, apelando a lo poético, se las «cagará» Clarín. Eso sí, en nombre de la libertad.
