En un golpe demoledor que expone la fragilidad del régimen de Javier Milei, la oposición ha escalado su ofensiva con un pedido formal de interpelación y moción de censura contra el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, por su flagrante incumplimiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad (27.793). Este funcionario, que llegó al poder como el «negociador estrella» del libertarismo, se ha convertido en el chivo expiatorio perfecto de un gobierno que prioriza el ajuste salvaje sobre la dignidad humana. ¿Recuerdan cómo el Congreso, con dos tercios de los votos, insistió en esta ley vital para proteger a miles de personas con discapacidad? Milei la promulgó a regañadientes, pero Francos, en su infinita torpeza, la suspendió con decretos inconstitucionales, alegando «falta de presupuesto». ¡Mentira descarada! Como jefe de Gabinete, es su obligación reasignar partidas y garantizar su ejecución, no excusarse en la improvisación fiscal de un presidente obsesionado con el FMI.
El pedido, impulsado por bloques como Unión por la Patria en el Senado y Encuentro Federal en Diputados –con firmas de pesos pesados como Miguel Ángel Pichetto, Oscar Agost Carreño y Esteban Paulón–, no es un capricho: es una respuesta a la violación sistemática del Estado de derecho. Francos dictó el decreto 681/25, nulo de nulidad absoluta, para evadir la ley aprobada por el Congreso, dejando a familias en la indigencia mientras el gobierno gasta fortunas en subsidios a los En el Senado, el bloque de UxP ya anunció: «Avanzamos en la moción de censura por incumplimiento de deberes públicos», y en Diputados, la interpelación podría derivar en su remoción inmediata si se aprueba con mayoría absoluta en ambas cámaras, como prevé el artículo 101 de la Constitución.<grok:Es histórico: desde la reforma de 1994, nadie ha sido destituido así, pero este gobierno de gorras y motos de nieve lo merece con creces.
¿Qué pinta esto del fracaso rotundo de Milei? Un Ejecutivo que gobierna sin presupuesto, que veta leyes humanitarias y luego las sabotea, mientras la inflación galopa por encima del 200% anual y la pobreza alcanza récords vergonzosos. Francos, con su currículum de saltimbanqui político –de la dictadura a Cavallo, de Massa a Milei–, representa lo peor: un burócrata sin principios que firma decretos que condenan a los más vulnerables a la intemperie. «No puedo generar recursos que no existen», balbucea él, pero olvida que la ley lo obliga a priorizar, no a recortar en discapacidad para engordar las arcas de los especuladores.
Y mientras tanto, el presidente tuitea sobre criptoestafas y motos, dejando que su «hombre clave» se hunda en el barro de la negligencia.
La oposición, unida en esta cruzada, debe ir por todo: interpelación ya, y si Francos se atreve a comparecer –como dice que hará–, que prepare sus excusas para el banquillo de la historia.
Esto no es solo sobre una ley; es sobre un gobierno que pisotea la democracia, que prefiere el caos fiscal al bienestar social. ¡Apoyemos la moción de censura! Fuera Francos y su pandilla de improvisadores: Argentina no puede seguir siendo rehén de esta farsa libertaria que nos arrastra al abismo. El pueblo exige respuestas, no más humo y decretos truchos. ¡Que ruede la cabeza de este régimen fallido!
