El gobierno argentino, liderado por el presidente Javier Milei, anunció el levantamiento del cepo cambiario, una medida histórica que pone fin a más de cinco años de restricciones a la compra y venta de divisas extranjeras. El ministro de Economía, Luis Caputo, acompañado por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, confirmó en conferencia de prensa que a partir del próximo lunes 14 de abril se iniciará la «Fase 3» del programa económico, eliminando las limitaciones al acceso de dólares y estableciendo un nuevo régimen de flotación cambiaria.

El Banco Central detalló que el tipo de cambio operará dentro de una banda de entre $1.000 y $1.400, con una actualización mensual del 1%, permitiendo mayor flexibilidad en el mercado. Esta medida elimina restricciones como el tope mensual de USD 200 para personas físicas, el dólar «blend» para exportadores y las trabas al giro de utilidades al exterior, que ahora estará habilitado para balances iniciados en 2025. El anuncio coincide con la aprobación de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que desembolsará USD 20.000 millones, de los cuales USD 15.000 millones estarán disponibles este año para reforzar las reservas del Banco Central.

Caputo destacó que el fin del cepo busca atraer inversiones extranjeras, impulsar el crecimiento económico y facilitar el comercio internacional. «Terminar con el cepo, que desde 2019 limitó el normal funcionamiento de la economía, permitirá consolidar el crecimiento que ya vemos, con una expansión del 6% en el último año», afirmó. Además, señaló que la medida se acompaña de un orden fiscal y monetario que generará más empleo y mejores salarios.

Sin embargo, la decisión no está exenta de riesgos. Algunos analistas advierten que la liberación podría generar una mayor demanda de dólares, presionando el tipo de cambio y afectando la inflación, que en marzo registró un 3,7%. El gobierno confía en que el respaldo del FMI, la renovación del swap con China por USD 5.000 millones y la liquidación de la cosecha gruesa minimizarán estos riesgos.

La sociedad argentina recibe la noticia con una mezcla de expectativa y cautela. Mientras algunos celebran la libertad cambiaria como un paso hacia la normalización económica, otros temen un impacto en los precios de bienes esenciales. El éxito de esta medida dependerá de la capacidad del gobierno para mantener la estabilidad macroeconómica y cumplir con las promesas de crecimiento sostenible.

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