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Una mujer en barrio Argüello vivía con el cadáver de sus dos hermanos muertos fallecidos hace 4 y 9 meses.
La policía llegó por el llamado anónimo de un vecino y la mujer en estado de desesperación no dejaba entrar a los uniformados. Les gritaba a sus hermanos muertos: “rajen que vino la cana”.

Los policías una vez adentro lograron estabilizar física y emocionalmente a la mujer, que luego quedó detenida.

En exclusivo un vecino relató a jornada política lo ocurrido.


El panorama en el interior del domicilio era aterrador y varios policías tuvieron que salir a tomar aire porque era nauseabundo lo que se respiraba adentro.

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