El Gobierno nacional volvió a intervenir en el mercado de cambios y, con una nueva disposición del Banco Central, restringió nuevamente las operaciones en dólares. Desde ahora, quienes compren divisas en el mercado oficial no podrán acceder a los dólares financieros —contado con liquidación o MEP— y viceversa.
La medida, confirmada por fuentes de la autoridad monetaria a Jornada Política, implica en los hechos la reaparición de un cepo cambiario parcial, a contramano de los discursos oficiales que prometían “libertad total” en el mercado de divisas.

Con esta decisión, el Ejecutivo busca frenar la creciente presión sobre el tipo de cambio y evitar que los dólares subsidiados por el Banco Central terminen siendo utilizados para hacer “rulo” en las operaciones financieras. Sin embargo, en el sector privado lo interpretan como una señal de debilidad: el Gobierno, que había hecho de la eliminación del cepo una bandera central, ahora reconoce que no puede sostener esa promesa en medio de la falta de reservas y de la creciente expectativa de devaluación.
En la práctica, la disposición limita la operatoria de empresas, bancos y particulares, reinstalando un esquema de controles cruzados que recuerda al sistema vigente en los últimos años. Economistas consultados advierten que la medida puede calmar momentáneamente la presión sobre el dólar, pero al costo de profundizar la desconfianza de los inversores y alimentar la brecha cambiaria.
