El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, fue designado como director titular de YPF en representación del Estado nacional, según informó la petrolera a la Comisión Nacional de Valores. La designación fue cursada por el accionista Clase A —Estado Nacional, a través de la Secretaría de Energía del Ministerio de Economía— y se mantendrá hasta que la Asamblea de Accionistas elija nuevas autoridades.

La decisión vuelve a poner en el centro de la escena a uno de los funcionarios más visibles del gobierno de Javier Milei, no solo por su rol político sino también por sus ingresos. Adorni percibe un salario cercano a los 70 millones de pesos, en un contexto de ajuste feroz, licuación de jubilaciones, recortes a las provincias y caída del poder adquisitivo.

Mientras el Gobierno predica el fin de los privilegios y promete terminar con “la casta”, uno de sus principales voceros acumula cargos estratégicos y se sienta en el Directorio de la empresa más importante del país, profundizando una lógica que se parece demasiado a aquello que decía venir a erradicar.

La llegada de Adorni a YPF no es un dato menor: consolida la concentración de poder político y económico en un reducido círculo de funcionarios, al tiempo que contradice el discurso libertario que prometía achicar el Estado, bajar el gasto y eliminar los beneficios de la dirigencia.

La casta, al final, no se fue: cambió de nombre y de relato.

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