El presidente Javier Milei salió a responder las críticas por la frecuencia y los costos de sus viajes al exterior y aseguró que no se trata de desplazamientos por placer personal, sino de decisiones estrictamente vinculadas a la agenda internacional y a los intereses estratégicos del país.

En declaraciones públicas, el mandatario remarcó que no disfruta viajar y que, por el contrario, lo hace únicamente cuando lo considera necesario desde el punto de vista institucional. Como ejemplo, mencionó su reciente viaje a Noruega en el marco del Nobel de la Paz otorgado a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado.

“A mí viajar no me gusta, extraño mucho a Conan”, afirmó Milei, al explicar que su preferencia personal es permanecer en la residencia presidencial. “Estoy cómodo encerrado en Olivos, y de Olivos a la Casa Rosada cuando tengo que ir”, sostuvo.

El Presidente también recordó que durante su etapa previa a la política viajó de manera constante por motivos laborales. “Cuando trabajaba en Corporación América viajaba todo el tiempo. De hecho, tuve que cambiar el pasaporte por la cantidad de sellos”, relató. Sin embargo, señaló que esa dinámica le resultó difícil en el plano personal: “Extrañaba mucho a Conan y dejé de viajar por eso”.

En ese marco, Milei insistió en que los viajes actuales responden a una planificación consensuada con el Ministerio de Relaciones Exteriores. “Hacemos los viajes que con el canciller consideramos importantes para Argentina”, subrayó, y concluyó: “Viajo por la cuestión estrictamente laboral”.

Las declaraciones buscan poner fin a los cuestionamientos de sectores de la oposición y de la opinión pública que señalan un uso excesivo de recursos del Estado en traslados internacionales durante su gestión.

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