El juecismo del Tribunal de Cuentas de la Provincia volvió a mostrar su peor cara populista, su vocación por la farsa mediática y su profunda y general ignorancia. Además de su inescrupulosidad. No solo por desbordar al organismo de nombramientos y cargos para familiares y amigos del senador que los lidera, como ya se informó oportunamente. Ahora la vergüenza se muestra al pretender utilizar políticamente a una persona detenida en la cárcel de Bouwer con una afección cardíaco-pulmonar, rechazando la compra de un medicamento con prescripción médica, escudado en el argumento de que se trata de un fármaco para tratar una disfunción eréctil. La situación es tan grave, y a la vez tan absurda, que nos lleva a pensar seriamente en el nivel de lucidez o sobriedad con que transcurren los dias y las noches de Beltran Corvalán, el improvisado delegado de Luis Juez en el organismo.
El hecho es que el Servicio Médico del Sistema Penitenciario de Córdoba indicó la compra de un medicamento cuya droga es sildenafil, aplicado a tratar la disfunción eréctil en hombres adultos y que también se utiliza para la hipertensión arterial pulmonar en pacientes con enfermedad cardíaca congénita. La medicación se requería para un preso en la cárcel de Bower que sufre de hipertensión pulmonar, una condición específica que justifica su uso.
El hecho es que Beltrán Corvalán pretendió montar un show mediático (en definitiva a eso se reduce el juecismo: un show vacío y costoso impulsado por los medios afines), buscando rédito político en la basura propia y cuestionando la compra del fármaco. Beltran Corvalán pretende fama y acumular puntos para una nueva candidatura en el juecismo a costa de una situación sensible, que tiene un fundamento clínico, una indicación médico profesional y que afecta a un ser humano. En consecuencia optó por tribializar un tema que requiere seriedad. Es claro que se escuda en su convicción de que un detenido tiene menos de humano que un «tribuno repartidor de cargos polìticos», y que su salud importa menos. El seguramente tiene la oportunidad de comprar sildenafil en farmacias que lo venden sin recetas, aunque no hay certezas sobre si en realidad lo usa.
Para esto, con este fin y profundidad, Beltrán Corvalán llenó de empleados (repitiendo la historia de siempre) el Tribunal de Cuentas de la Provincia. Para eso nombró en ese lugar y con cargo a los contribuyentes cordobeses a los familiares de Luis Juez y a los hijos de amigos de Luis Juez.
